La movilidad se alía con la economía colaborativa para compartir éxitos

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El sector de la movilidad ha crecido exponencialmente en menos de una década. La conjunción de varios factores han desatado la tormenta perfecta para generar un caldo de cultivo idóneo para su reinvención:

  • Asentamiento de la economía colaborativa
  • Mayor conciencia ecológica
  • Desarrollo tecnológico
  • Revolución digital
  • Disminución del deseo de la propiedad
  • Densidad creciente de la población
  • Aumento de la conciencia customer centric
  • Búsqueda de ahorro de costes

Bienvenidos a la era de la optimización de recursos y del transporte sostenible e igualitario.

Las empresas emergentes en España dedicadas a este mercado que han nacido en los últimos seis años parten de un modelo de negocio alejado del tradicional concepto de movilidad que persigue satisfacer una demanda patente en la sociedad actual: las personas quieren moverse más rápido por menos dinero y con total disponibilidad, hasta tal punto que puedan sentir que tienen coche sin ni siquiera haber pisado un concesionario o sin sacarlo del garaje.

La clave para que se pase de un modelo disruptivo a uno mainstream es seducir al consumidor para que valide el producto y lidere el cambio de costumbres. Desde luego, las inversiones de venture capital están más que conquistadas, y la inversión en startups de servicios de movilidad han crecido exponencialmente, como podemos ver en este gráfico de McKinsey.

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La movilidad es social desde que se comparte

La revolución digital también tenía que agitar los cimientos de uno de los sectores más rígidos de España. Así, la entrada de nuevos operadores que integran la tecnología ha sido casi natural, teniendo en cuenta las necesidades del usuario actual, su forma de pensar y de planificar sus viajes. El pacto de las empresas dedicadas al transporte urbano con los smartphones, la geolocalización, las aplicaciones móviles y la mejora de la conectividad era el primer paso para abordar la transformación hacia una red colaborativa en armonía con el medioambiente.

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Alquiler de coches entre particulares o proveedores, viajes compartidos o servicios con profesionales (taxis y coches con conductor). La oferta de servicios es tan amplia como la urgencia de poner solución a las carencias del sistema anterior. De hecho el consumo colaborativo ya toca indirectamente a otras empresas como por ejemplo las de búsqueda de aparcamiento con plataformas como Wazypark.

El carsharing tiene más sentido que nunca. Según recoge McKinsey, en Estados Unidos, los millennials se declaran un 16% menos dispuestos a ir al trabajo en coche, usan el transporte público tres veces más y declaran estar un 23% menos interesados en tener vehículo propio que las generaciones anteriores. Sólo en España existen 28 millones de coches, los cuales se utilizan un 2% del tiempo.

Las ventajas también son evidentes para el sector de la movilidad:

  • Mejora del tráfico por la liberación de vehículos en circulación.
  • Reducción de las emisiones (Madrid es la cuarta gran ciudad europea en cuanto a niveles de contaminación ambiental).
  • Aumento de la productividad en cuanto a aprovechamiento de recursos (asientos vacíos, mano de obra, etc.).

La lucha por regular sin obstaculizar la innovación

La regulación eficiente por parte de la Administración es vital para la regeneración del sector de la movilidad urbana. Los nuevos servicios como Blablacar, Cabify, UberX, Bluemove o Socialcar están innovando más rápido de lo que la Administración regula. Incluso muchas de ellas se han visto obstaculizadas por las trabas regulatorias que las instituciones están poniendo al desarrollo de las plataformas vinculadas a la economía colaborativa.

Pero no sólo los nuevos players exigen la revisión de la regulación actual. En España la regulación es extremadamente restrictiva tanto para los que quieren entrar como para los que ya están en el mercado, como el gremio del taxi. En este caso, además, están siendo arrinconados por la tecnología y se cuestiona su competitividad.

La demanda es clara: hay que legislar a favor de estos conceptos que generan gran impacto medioambiental y económico siguiendo la línea de otros países europeos.

Multimodalidad: el futuro será el modelo mixto

Según el “III Estudio sobre hábitos de uso del carsharing” realizado por Bluemove, el 81% de los usuarios de carsharing reconoce utilizar medios de transporte diferentes al coche para moverse por la ciudad de forma habitual, destacando el metro (72%), seguido del autobús (57%).

Siendo fieles a los resultados obtenidos, Bluemove llegó recientemente a un acuerdo con el Consorcio de Transportes de Madrid para facilitar el acceso y la integración del carsharing en la oferta de transporte público, asentándose como el complemento necesario para garantizar la movilidad inteligente en la ciudad.

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Resolver el reto de la movilidad requerirá esfuerzo y acciones coordinadas desde el sector público y privado. De esta forma conseguiremos una alternativa al coche privado y un complemento del transporte público, la bici o el taxi.

Como recoge el reciente estudio ‘Los retos de la movilidad urbana’, la sociedad colaborativa a la que nos conduce la revolución digital y la movilidad urbana son un binomio que va a permitir que los ciudadanos disfruten de una oferta mejor, más saludable y sostenible de servicios urbanos.

Semáforo verde para la nueva movilidad multimodalidad.

Comentarios


  1. G.P.V.

    Es un artículo muy interesante, te felicito, María. Con tu permiso, lo comparto en mi blog Abogados GPV .
    ¡Un saludo!

  2. Carlos Zardoya

    Interesante estudio. Me ha faltado un recurso profesional, que para mí es indispensable en cualquier artículo o estudio, por ser pionero en el car-sharing en España: Zipcar, una multinacional del car-sharing que compró la primera empresa dedicada al “owned carsharing” en España, la catalana Avancar (http://www.avancar.es/), hace ya un par de años.

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