Personas Primero: la estrategia corporativa del siglo XXI

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La digitalización le está dando poder al individuo. El acceso ubicuo a la información, la conectividad y la convergencia con otros avances tecnológicos, nos está dotando de superpoderes. Los signos se aprecian por doquier: movimientos descentralizados como el 15-M y #OccupyWallStreet, activos digitales como la Wikipedia o el software libre, empresas como Local Motors, la economía P2P y una miríada de startups poniendo en jaque a grandes corporaciones. Se acortan los ciclos de vida de las empresas, de sus productos y servicios. Empresas que ayer eran líderes en su categoría, hoy no encuentran su espacio. El siglo XXI será muy diferente al siglo XX. La época de la humanidad más exigente en términos de innovación empresarial.

En Territorio creativo, creemos que la mejor estrategia para “producir” innovación, consiste en crear vínculos emocionales y duraderos basados en el compromiso mutuo y en relaciones honestas con las personas -empleados, proveedores, socios, clientes-. Las personas son el motor de la innovación y poner a las personas en el centro permitirá afrontar con éxito el siglo XXI.

1) Empleados primero: la batalla por el talento
Debemos empezar por las personas más cercanas, las de dentro. Las que deben tomarse, en primera persona, la molestia de innovar. El “engagament” con el trabajador del conocimiento responde a una visión clara, capacidad de desarrollo y autonomía en la gestión. Las empresas tendrán que cambiar hacia sistemas de management más horizontales y descentralizados. Existen señales evidentes de que los modelos jerárquicos del siglo XX harán aguas en el siglo XXI: el crecimiento de modelos de relación laboral basados en auto-empleo y trabajadores autónomos; la rotación laboral de los “milennials” motivados más por la finalidad de su trabajo que por el sueldo.

2) Foco en el cliente, en el usuario, en el ciudadano
Los departamentos de marketing de las empresas tradicionales deben fijarse más en cómo abordan el marketing las empresas de Internet. Google, Facebook, Apple, … saben que los usuarios tiene el control y que actuar en su contra puede hacer que estos migren fácilmente hacia otras plataformas. Las grandes marcas del siglo XXI no se han construido mediante la publicidad. De hecho, la caída de la efectividad de la publicidad es otro efecto de la digitalización (iPad encima de las rodillas mientras vemos los anuncios para comprobar si lo que dicen las marcas, lo dicen también sus clientes). Si las empresas no quieren perder cuota de mercado, rentabilidad, y finalmente, ir a la quiebra, tendrán que diseñar estrategias para poner a las personas por delante de sus mezquinas luchas departamentales.

3) Socios: La empresa en red
Como empresa de servicios, sufrimos en carne propia el trato de los departamentos de compras. Son pocos los que nos hacen sentir como un “socio estratégico” de negocio. La mayor parte de los contratos que firmamos, nos transmiten la sensación de proveedores a los que utilizar hasta el siguiente ciclo, en el mejor de los casos. Esa visión cliente proveedor debe cambiar. Cada vez más, nuestra empresa dependerá de un ecosistema de “socios de negocio” que permita afrontar un entorno de cambio continuo. Cuanto antes pensemos en cómo desarrollar una red o convertirnos en plataforma para permitir a nuestros “partners” crecer con nosotros.

Como ocurrió con la imprenta, la reforma protestante y la ilustración, la digitalización está pillando con el paso cambiado a las instituciones y organizaciones. Puede parecer ingenuo o buenismo, pero no se trata sólo de rollo “flower power”. El poder creciente del individuo hace que sea cada vez más difícil obtener éxito empresarial, actuando contra las personas.

La visión/misión de Territorio creativo se puede resumir en tres palabras: las personas primero. Somos optimistas, creemos que el progreso tecnológico digital y su convergencia con otras tecnologías está ayudando a salir de la pobreza a mucha gente, y está dotando al individuo de mayor capacidad para decidir su destino y capacidad para crear y compartir conocimiento. Y nuestra misión, es ayudar a las empresas a poner a las personas en el centro de su estrategia corporativa, y ayudarles así a enfrentarse al siglo XXI.

Es el momento de que los grandilocuentes discursos “customer centric”, “users first”, etc, pasen del powerpoint al día a día de nuestras operaciones. ¿Dirías que tu empresa es de las que pone a las personas por encima de todo, o mira más por los intereses cortoplacistas de sus accionistas?

Comentarios


  1. ¿Y si las personas prefirieran otro tipo de organizaciones para desarrollarse y autorrealizarse que no fueran “empresas”? ¿Y si las empresas estuvieran perdiendo la batalla por la confianza? ¿Seguimos necesitando empresas? Desde luego que necesitamos proyectos colectivos, pero ojo con pensar que son las únicas opciones. Hay una clara tendencia a desplazar empleo de la empresa privada al tercer sector. Habrá que ver cómo evoluciona todo esto.
    Por lo demás, “personas en el centro” quiero pensar que ha sido, es y seguirá siendo la mejor de las estrategias empresariales posible ;-)
    Nos vemos.

  2. Mucha conectividad, mucho WhatsApp, mucho social media… Y las personas no hablan entre ellas!!! Que triste…

  3. Julen,
    Si por empresas te refieres a “las organizaciones con objeto de lucro antes conocidas como empresas” quizá hablemos de una especie en peligro de extinción ;-) Yo creo que el modelo empresarial (que no existe “de toda la vida”, ojo) es un modelo válido en este siglo y en el próximo. Pero la (r)evolución tecno-social les restará protagonismo (en cierto sentido, ya lo está haciendo) y las llevará a entornos más híbridos. El lucro podría dejar de ser válido como objeto social. Pero las nuevas formas también podrán parecerse a antiguas empresas. Colectivos descentralizados trabajando en modo mixto (cooperativa y asociación de autónomos), como Change Agents Worldwide, por citar uno que tengo reciente en la cabeza, conceptos como Local Motors o Quirky para organizar, crear proyectos con objeto comercial y desmontarlos llegado el momento.
    No sé, no veo la empresa en extinción. Veo nuevos modelos de relación económica entre personas, donde las empresas más tradicionales también tienen cabida.

  4. Lucas,
    Los diferentes estudios sociológicos realizados hasta la fecha, no concluyen que la comunicación personal (física, presencial) se esté resintiendo. Si te refieres al diálogo de civilizaciones, otro gallo nos canta. Que el diálogo brilla por su ausencia en muchos procesos es cierto. Pero siempre lo ha sido. Yo defiendo que desde que uso medios sociales de manera “consciente” (digamos desde que tengo blog, en 2004) hablo mucho más que antes a la cara de las personas. Pero también es cierto, que mi experiencia personal (ni la de nadie) puede ser tomada como estadística.

  5. Enhorabuena Fenando, me ha encantado tu artículo tanto por la forma, como por el fondo. Claro, concreto y agradable de leer; por el fondo porque estoy totalmente de acuerdo, sólo basta con echar un vistaso a nuestra web vértice.org para comprobarlo.
    Por aportar algo, comentar la excesiva orientación que las empresas tienen hacia los resultados, y lo poco que piensan en las personas. Desde Fundación Vértice intentamos ser un pequeño testimonio en este tema. Un saludo

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