Los brotes verdes del 15M y la ciberrevolución

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Foto: José Luis Rodríguez

Las elecciones municipales y autonómicas de este domingo han despejado una parte importante de la incógnita abierta a través de las Redes Sociales por el movimiento 15M y Democracia Real Ya. Los votantes, pese a las llamadas a la rebeldía y a la renovación del sistema, han apostado por la continuidad, por el mantenimiento del bipartidismo.

¿Sorpresa? ¿Decepción? Desde luego, hablar de fracaso sería injusto. Jamás en la historia reciente de España una iniciativa ciudadana organizada desde la Web y alimentada, básicamente, por internautas había tenido el impacto del nolesvotes y la Spanish Revolution.

Estemos, de hecho, ante el primer ensayo en el sur de Europa de un Parlamento 2.0. La duda es: ¿qué necesitarán a partir de ahora éste y otros movimientos similares en la Red para lograr sus objetivos? ¿Cambiará la forma de ver y de hacer política en nuestros países? ¿Estamos, de verdad, ante una nueva ciudadanía digital?

De un tiempo a esta parte, han ido surgiendo pequeñas pero activas comunidades de usuarios de Internet implicados en un mismo debate: la formación de una conciencia ciudadana más participativa y responsable y la renovación de nuestros sistemas democráticos (allá donde, incluso con sus défitics, tenemos la oportunidad de disfrutarlos).

Este mismo blog, sin ir más lejos, lleva más de un año hablando de Gobierno Abierto, de políticos en las redes sociales y de Ciudadanía 2.0. Y no lo hace porque quienes alimentamos el presente espacio y su hermano pequeñito TC Lab Public seamos adivinos o profetas.

El II Congreso de Ciudadanía Digital, celebrado el pasado mes de abril en San Sebastián, anticipaba ya un hecho: la fortaleza del pensamiento “regeneracionista” en la Red y la pujanza del ciberactivismo como vía de concienciación político-social.

Dolores Reig lo explicaba así hace escasos días en su blog. La participación masiva de los ciudadanos en Internet, gracias al espectacular desarrollo de las tecnologías, no sólo está propiciando una nueva revolución creativa. Está anticipando, en todo el mundo y de forma simultánea, un auténtico cambio de conciencia social.

No cabe duda, como J. Ignacio Criado recuerda, de que en esa Sociedad en Red son los intermediarios del poder político los que mejor deben demostrar ahora su utilidad ciudadana. Y es una evidencia, en palabras de Jesús Encinar, que tal demostración es hoy más complicada una vez que los generadores de opinión y los potenciales decisores han descubierto cómo articular su voto y su descontento a través de Internet, al margen de la influencia de los partidos tradicionales.

Ha bastado una acción inteligente y concertada en la Web 2.0 por parte de un pequeño grupo de presión ciudadano –heredero, a juicio de Carlos Guadian, del espíritu del Partido Pirata sueco y estadounidense-, para que todo el país se sintiera sacudido. Al menos mediáticamente.

Es indiscutible, a este respecto, de que con independencia de los resultados electorales, los protagonistas de este mayo español han jugado con acierto e ingenio las limitadas bazas con las que contaban: preparación concienzuda, efecto sorpresa y novedad, dispersión de los focos de la protesta, aprovechamiento de la cobertura electoral, mensaje unificador conectado con un descontento global,  capacidad de cooperación y de mutación en Internet, redes sociales extensas y frondosas, rapidez de respuesta…

Foto: José Luis Rodríguez

Pero una cosa es llamar la atención y otra, por el momento, es obtener cambios reales, duraderos y satisfactorios para la mayoría democrática. Baste leer los artículos al respecto de Javier Chuchi y de Enrique Dans para comprender este extremo.

Entonces… ¿no es posible la política y la Democracia 2.0?  ¿No es factible otra forma de organizarse, en línea con las reflexiones previas a la cita electoral de José García Llorente?

La respuesta, seguramente, deba aguardar unos cuantos años y otras muchas experiencias. La sociedad, en su conjunto –y dentro de ellas los partidos políticos y los propios ciudadanos-, debe madurar todavía más antes de confiar en las Redes Sociales su acción democrática.

  • En un contexto general, sería necesario que Internet fuera la vía principal de participación democrática. Eso en un país que, aun disfrutando de una de las tasas europeas más altas de penetración, apenas supera el 22,4 por ciento de utilización de canales oficiales online para interactuar con su Administración y con su Gobierno.
  • En cuanto a las comunidades implicadas, sería fundamental –sobre todo en las primeras fases- que la iniciativa contara con una base fiel y en cohesión y, ante todo, tuviera ante sí una horquilla de potenciales seguidores mucho más amplia y diversa desde el punto de vista ideológico y socioeconómico.
  • Además, debería contar con aliados decisivos en sectores estratégicos, sobre todo del ámbito privado y entre aquellos que gozan de acceso a los resortes ejecutivo, legislativo y judicial.
  • Desde un punto de vista interno, organizativo, toda “revolución digital” habrá de contar con una acción y una representación clara y unívoca para, al mismo tiempo, dotarse de una dirección creíble y respetada.
  • Respecto de su funcionamiento externo, la “ciberacción” ha de ser intensa y constante en el tiempo –cuanto más al principio-, y responder al criterio de máxima solvencia profesional, tanto en recursos materiales como humanos.
  • El mensaje, no hay duda, debería ser coherente en todos los niveles de representación e ir más allá de un enunciado simple de principios. A tal fin, y ahí subyace la difcultad, tendría que formularse de un modo pragmático, realista y detallado.
  • Asimismo, el movimiento en Internet debería de alcanzar logros progresivos que mantuvieran la repercusión mediática y la participación interna, y que fueran poco a poco superando el actual alineamiento ideológico de los electores.

En definitiva, la acción ciudadana 2.0 habrá de superar todos aquellos filtros que en su momento superaron los partidos y organizaciones clásicos, aunque fuera hace bastante tiempo y, eso sí, después de décadas y décadas de lucha en un contexto de mucha mayor insatisfacción y desigualdad social que el actual.

Eso no significa que las redes sociales no sean una herramienta necesaria para rehabilitar, enriquecer y dignificar el discurso democrático. Lo que el 15M ha probado es que todavía quedan muchas conciencias por activar –da igual el signo político-, mucho ruido que superar.

Y ha dado también una lección de movilización que los partidos políticos, los gobiernos y las administraciones no podrán ya obviar en futuras campañas y procesos. Ese, sin duda, es el primer y más importante triunfo de este mayo español.

Comentarios


  1. María Isabel Cartón

    Efectivamente, las redes sociales son una herramienta para interactuar con e influir en el poder político. Esperemos que, tal y como pronosticas, dentro de unos años logremos que otorguen a la ciudadanía una capacidad de acción y de cooperación mayores, para que la indignación/ilusión individual de cada uno pueda canalizarse en acciones colectivas. Quizá el “gran error” del movimiento 15-M haya sido explotar al final de una campaña electoral, ya que la dinámica de partidos y medios ha sembrado mucha confusión en torno a esa iniciativa y la ha tergiversado. Pero las redes sociales son el cauce ideal para que dicho movimiento continúe, se fortalezca y adquiera una organización más efectiva a medio y largo plazo. Y por último, creo que la campaña permanente que debería librarse en las redes sociales es la de la transparencia de los diferentes gobiernos. Con más transparencia, perderían eficacia las demagógicas campañas políticas que todavía sufrimos.

  2. David

    A ver si los del 15M y lo que estais fascinados con ellos entendeis que muchos rechazamos el movimiento por sus formas. No soy ningún fan de los dos grandes partidos, pero si los del 15M hablan contra el bipartidismo, iré corriendo a votar a PP o a PSOE, sólo porque los del 15M hablan en contra de ellos. Incluso aunque estoy de acuerdo en algunas ideas, mientras las defiendan de este modo, votaré en contra por principio, sólo por oponerme a este ganado. Y no creo que sea el único.

  3. Carlos

    ¿Es injusto hablar de fracaso? Pues exactamente eso ha sido, aunque les duela a los que estaban encantados con el movimiento. Después de clamar contra el bipartidismo, el pueblo ha decidido no hacerles el más mínimo caso y seguir apoyando a los dos grandes partidos. Si algo se ha demostrado, es que la mayoría no confía en el rollo asambleario, y prefiere lo malo conocido. A ver si ahora se enteren de que ellos no son el pueblo, son una mínima parte de él, y la mayoría no cree en ellos.

  4. María Isabel Cartón

    Efectivamente, la mayoría no confía en el rollo asambleario y prefiere lo malo conocido. Efectivamente, la mayoría no confía en las formas del movimiento 15-M y , por eso ha ido corriendo a votar en contra de lo que dicho movimiento propugna. Efectivamente, la mayoría deja patente con su comportamiento que no es ganado.

  5. Marcos

    En un trabajo en curso no me parece adecuado hablar de fracaso.
    El movimientoo se ha venido fraguando en los últimos meses aunando diferentes voces con muy distintas reivindicaciones.En la sucesión de diferentes manifestaciones y concentraciones, poco a poco y de manera gradual, se ha ido produciendo el aglutinamiento social.Lo que había en común era la falta de atención y respeto por parte de la administración pública.Si se limita el movimiento generado a las pasadas elecciones creo que no se le hace justicia, más allá de su eficacia o no.
    La fecha de las elecciones era simbólica y permitía hacer mucho más visible el malestar y la DENUNCIA. No pretendía decantar el voto hacia ningún partido. Y si algo se ha dicho hasta la saciedad(allí) es que no se hacía proselitismo por ninguna opción referente al voto.
    Solo a través de internet y las redes sociales se puede hacer llegar de forma masiva una idea y que se produzca feedback en la manera vista. Pero eso está siendo una herramienta más del movimiento social generado.Habría que hablar también de la implicación de la telefonía móvil como mecha.
    Pero por encima de todo yo resaltaría la capacidad del boca a boca (en directo) que es lo que más capacidad de mutación tiene.
    En estos días he sido testigo de como aumenta el número de personas que pregunta y se adhiere cuando pasa por Sol o cuando oye hablar del tema en cualquier lugar. Y son personas de todo el espectro socioeconómico.
    Además el objetivo ahora es extenderse a los barrios y pueblos y ver qué ocurre. Y para eso, aunque ayuda la 2.0, no puede ser la herramienta fundamental. Se trata de poner en contacto real y físico a personas, no ideas.
    Creo que no se entiende del todo si no se tiene en cuenta que es una fuerza constructora más que productora. No hay que centrarse en la consecución de objetivos claros y concisos, que también los hay, sino en cómo transforma la experiencia. Es sobre todo PEDAGOGÍA DEMOCRÁTICA en estado puro lo que he podido observar durante una semana. Y eso es algo que requiere paciencia y tiempo y, en Sol por lo menos, eso es algo que se tiene muy en cuenta.
    Ahora creo que debería analizarse las capacidades reales de movilización y las facilidades de manipulación que implica la 2.0.

  6. Gracias por la participación a todos.

    Isabel: estoy contigo en la apuesta por la transparencia como principio básico de cambio. De hecho, es fundamental no sólo que los gobiernos actúen de una forma más abierta y sincera y las administraciones liberen su información. Se requiere una voluntad ciudadana más exigente y, en paralelo, un ejercicio del periodismo y la comunicación más comprometido, menos superficial y más independiente del día a día de los partidos.

    David y Carlos: interesante el contrapunto. Lo tendré muy presente.

    Marcos: toda estrategia 2.0 en el ámbito de las democracias habrá de complementar, apoyar o desarrollarse en el terreno de juego real, en el de la calle, y en el campo de la pedagogía social. Lo contrario no tendría sentido alguno. Lo explicas perfectamente :)

  7. Antonio

    Sin duda ninguna, algo ha cambiado. No hemos tenido tiempo suficiente como para hablar de fracaso/exito. Y no creo que esos conceptos se puedan aplicar en ningún caso.
    Pero sí es evidente que la campaña electoral se ha visto trastocada, que la “clase política” (que es al menos clase) se ha visto sorprendida por un movimiento político ajeno a ellos (¡Válgame Dios, qué atrevimiento!), y que el país se ha quedado colgado de esa Puerta del Sol y de las plazas del resto del país.
    Ahora, a ver como continúa el “movimiento” y en que queda. Espero que el aparato político de los partidos no lo reconvierta a sus postulados.
    Sólo el ver a los dirigentes políticos intentar sacar provecho de las acampadas, ha merecido la pena.
    Tiempo, simplemente. Y soy optimista. Al menos, los políticos (algunos), seguro que paran un momento y se ponen a pensar.
    Definitivamente, la web y las nuevas tecnologías tienen mucho que decir en nuestro futuro. Ahora sólo queda que sea para bien.
    Un abrazo.

  8. Daniel Ríos

    La Revolución nunca será televisada

  9. En ningún caso hablaría de fracaso. ¿Por qué? ¿Porque las elecciones (a las que no se presentaba el Movimiento15M recuerdo) han dado como resultado un panorama decepcionante para algunos? En realidad lo que hemos visto es que una parte importante de los que creíamos que esto debía ser así, una situación donde sólo era necesario votar y no participar no nos gusta. Ha habido un porcentaje alto de ciudadanos (siguen teniendo sus derechos) que han elegido por los dos partidos mayoritarios. Otros, que han cambiado, pero en uno u otro caso creo que “hay infiltrados” del 15M. En política estamos acostumbrados a vivir el partido de fútbol como un choque entre dos equipos, pero para los que aman el deporte, lo bueno viene cuando somos nosotros los que entramos en juego, sea con nuestras familias, amigos o conocidos. Hace tiempo que tenía las piernas entumecidas por ver la política desde el sofá. Hoy me he levantado a mover yo la pelota.

  10. muy interesante el post los comentarios también! y tengo un pregunta sobre todo lo que ha surgido, ¿no creeís que de esto podría surgir un partido político como alternativa al bipartidismo que plantean?, o ¿es ir muy lejos?, de momento, yo también soy un pelí escéptico con este movimiento si se queda en eso, y no evoluciona a algo más organizado.

  11. Gloria

    Yo tampoco creo que el 15M haya sido un fracaso total, aunque opino que hay que reclamar cosas concretas para conseguir cosas concretas, no se puede pedir un mundo (sociedad) “perfecto” de un dia para otro.
    Estoy de acuerdo con Maria Isabel es más ganado el que sigue haciendo lo que la mayoria hace (que es lo más cómodo).
    Las web y redes sociales juegan un papel importante en estos tiempos sin duda.

  12. sol

    Hay que canalizar el movimiento cuanto antes en un MPT (Movimiento por la Transparencia), o sea un partido al que votar .

  13. Sol. completamente de acuerdo en lo que dices; el movimiento debe convertirse en algo más.