La frase del titular es una de las conclusiones más claras tras leer el libro del cofundador de LinkedIn, Reid Hoffman, escrito junto a Ben Casnocha. Hasta hace no mucho buscaba trabajo en un mercado donde la competencia se ha hecho feroz y la proactividad no es sólo un valor que se añade al apartado de “cualidades” dentro de un currículum. Hay que demostrarla. Para ello y para dar a conocer la identidad de cada uno, las redes sociales son un altavoz que nos permite comunicar lo que hacemos.
Pero existe un universo de posibilidades más allá de contactar por Facebook o Twitter con los que se puedan considerar contactos profesionales. Jobandtalent, por ejemplo, es una plataforma social de empleo (española) que aplica la siguiente fórmula: si Facebook tiene 900 millones de usuarios y las estadísticas dicen que el 50% de la contrataciones llegan por recomendación de los propios empleados, ¿por qué no aprovechar esos “amigos” de la famosa red social para intentar encontrar un puesto de trabajo en sus empresas?
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