La popularidad de la Web Social está aumentando rápidamente y supone un cambio en la manera en la que descubrimos, consumimos y distribuimos información a través de Internet. El contenido nos encuentra, ya no es necesario que yo acuda a buscarlo. Esta es una excelente oportunidad para posicionarnos y facilitar a nuestros públicos la manera en que descubren e interactúan con nuestro contenido.
Ello nos obliga a crear una sólida Identidad Digital para estar presentes allá dónde los usuarios comparten y distribuyen la información, a participar con ellos y a escuchar lo que dicen de nosotros. Existen un gran número de fuentes dispersas “redes sociales, agragedores“-, de medios para consumir “web, lectores de feeds, smartphones“- y de herramientas y tecnologías para distribuir el contenido “RSS, SMS“-. Esta fragmentación y especialización nos obliga al mismo tiempo a fragmentar nuestro contenido para adaptarlo a las tendencias de consumo de nuestro público y a sus necesidades de participación e interacción; de esta manera tendremos un contenido A en Twitter, un contenido B en Facebook, un contenido C en YouTube, un contenido D en un grupo de LinkedIn“
Sin embargo, no deberíamos empezar la casa por el tejado y sí por los cimientos. Es decir, no tiene mucho sentido construir una sólida Identidad Digital sin antes habernos parado un segundo a auditar nuestro site y a adaptarlo, en función de nuestros objetivos y estrategia, a las necesidades de la web social. Es importante que seamos coherentes y que si creemos de verdad en el valor de la participación y la conversación apliquemos el sentido común en nuestra casa.
Una manera coherente para empezar a analizar nuestro site puede ser dividir ese análisis en tres grandes puntos que guardan una estrecha relación entre sí: contenido, identidad digital y usuarios.
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