Facebook permitió en la noche del sábado que los usuarios eligieran el subdominio que desearan asociar a su perfil. También lo permitió con grupos y páginas corporativas teniendo en cuenta una serie de salvaguardas sencillas pero eficaces. La Red ha acogido la novedad con elogios por lo general. Algunos blogs señalan que han generado boca a boca, ya que la gente quiere que sus amigos conozcan enseguida su nueva dirección sencilla.
Pero me sorprende el poco entusiasmo que me ha suscitado personalmente. Creo que se debe a que, por un lado, la novedad no me seduce especialmente. Facebook ya me permite tener noticias de mis amigos y una forma rápida de localizar a aquellos con los que no me suelo hablar. Ellos me tienen en su lista; yo les tengo en la mía. Para cualquier cosa, clico su nombre. No necesito acceder con tanta urgencia a sus perfiles. Si la gran red social hace un cambio, espero que sea algo más interesante.
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