
Why Advertising Sucks hace honor a su nombre y enumera cinco actitudes de sus clientes que le sacan de quicio. Su queja puede resumirse en: el cliente pide la Luna para todas las ocasiones y luego hace lo que le da la gana. En concreto, se queja de que le trastoquen un anuncio una vez entregado, haciéndole quedar mal a él y a su agencia, que pierdan un montón de tiempo en discutir detalles inútiles. Inútiles porque no afectan a la eficacia del anuncio.
Y esta es la duda: ¿tiene el cliente derecho a hacer cuanto quiera con el anuncio una vez pagado o debe respetar la “propiedad intelectual“? de la agencia? Por una parte, podemos considerar que ha pagado por un trabajo y que éste, cuando le ha sido entregado, ya es de su propiedad. Si quiere mover el rótulo, agrandar el logo y añadirle un estampado de flores de fondo, puede hacerlo. Es lógico que, si el anuncio es su imagen, quiera tener control sobre ella y controlar su aspecto.
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