
Cada vez que hablo con alguien de un departamento de marca, me enzarzo en la misma discusión: ¿qué importancia tiene el pantone de un logo corporativo hoy, cuando estás tratando mal a tus clientes, gritándoles en lugar de hablarles, ninguneándoles en lugar de escucharles?
Los años de la primera Internet fueron los del diseño gráfico. Y a continuación, los años del contenido: cuidados textos, impactantes fotografías de chicos rubios con corbata y sonrisa Profidén estrechándose manos. Luego llegó el vídeo. Todo impoluto, inmarcesible.
Pero el auge de la web participativa, social, conversadora, humana, llegó para romper el juguete. Ahora las webs corporativas miran con envidia el tráfico creciente de los medios sociales y sueñan con el SMO.
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