
En uno de los pocos retazos analógicos que aún me quedan en mi vida laboral, llevo conmigo casi siempre una libreta en la que escribo – a lápiz – asuntos pendientes e ideas de esas que brotan en instantes perdidos. Cualquier viaje de metro sin ir más lejos. Repasando esas páginas, me he encontrado con cuatro sentencias que fui anotando de modo suelto y que son producto de reflexiones abandonadas entre cliente y cliente o entre cerveza y cerveza con otras personas de este sector.
Casi configuran una especie de buenos principios para enfocar el año 2012, un año donde los medios sociales están ya instalados y se demanda con claridad saber qué hacer con ellos. Estas son las notas:
“Los medios sociales no tienen superpoderes”
La sentencia no es mía y ya no recuerdo a quién se la he leído. El mérito, pues, a quien corresponda, porque pocas veces una frase puede explicar tanto en tan poco. Demasiadas empresas y demasiados ejecutivos ponen expectativas irracionales en lo que los medios sociales pueden hacer. Con excesiva frecuencia, a veces se piensa en estas herramientas con un “hay que estar” y en un “a ver cómo va”.
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