El panorama de la comunicación corporativa en medios sociales ha cambiando de forma dramática en los últimos meses. Hace apenas dos años, estar presente en redes quedaba reservado para las empresas más innovadoras. Ahora parece ya que “estar no es una opción” y todos, incluso los más conservadores, han decidido ponerse manos a lo 2.0. Un sinfín de iniciativas empresariales abrazando los medios sociales a marchas forzadas, que en muchos casos responden únicamente a la necesidad que ciertos profesionales sienten de aferrarse a sus puestos de trabajo, una vez que la crisis (la económica y la de los medios tradicionales) les ha ido dejando sin presupuesto que gestionar. No hay más que fijarse en los nuevos “followers” en Twitter o en la ingente cantidad de personas “espameando” para que nos unamos a sus páginas profesionales de Facebook.
El problema es que el trasvase se está produciendo demasiado rápido para adoptar también el cambio cultural y de fondo que habita en el paso de la comunidad masiva unidireccional a la comunicación en red. Y por ello asistimos a un imparable fenómeno de “noisificación“. Miles de “nodos” en red, inasequibles al desaliento, desgañitándose para hacerse oír en un océano que en su mayor parte (por definición) les ignora.
Leer el resto »




