Si al leer este título no pudiste dejar de pinchar a pesar de la vorágine de links que diariamente saturan tus redes sociales es que has experimentado, en pocos segundos, uno de los efectos de la “disrupción”. En realidad nuestro blog no me parece en absoluto una vergüenza, todo lo contrario, lo que he querido hacer con este “engaño” ha sido demostrarte cómo al romper con lo que te esperas se puede generar una reacción mucho más grande que el estímulo inicial.
Con el ejemplo del título he hecho algo distinto sí, pero cuidado, esto no es suficiente. Para que haya una disrupción en toda regla no basta con “atraer”, tendrás también que retener a tu público con contenido lo suficientemente interesante como para que lo recuerden y compartan. Así surge lo verdaderamente difícil y gratificante de este concepto.
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