Archivo del autor: Adrián Sobrino

Hace mucho tiempo que convivimos en un mundo donde los medios audiovisuales ocupan cada segundo de nuestras vidas. Son como un familiar más, algo que en algunas ocasiones nos persigue y en muchas otras deseamos. No hace falta hablar de qué manera éstos han evolucionado y cómo nosotros lo hemos hecho junto a ellos.

Os contaré una historia. En el principio de los tiempos existía un pequeño lugar, un lugar donde la hegemonía de los textos prevalecía entre todas las demás. Los puntos, las comas, las interrogaciones y las exclamaciones vivían juntos, aburridos, cansados. Para dormir narraban historias que anunciaba que algo nuevo llegaría a su mundo, algo que revolucionaría su pequeña civilización de calma y la convertiría en un mundo nuevo, divertido y feliz. Y así pasó. Llegó el día que todos esperaban, del que tanto habían hablado. Nació el vídeo

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Todo empezó con un debate en Tc+, nuestra red para compartir conocimiento interna (hasta dentro de muy poco). Lo que ocurrió fue un poco así:

- ¿Hacemos lo de la Lotería?

- ¿El qué?

- Lo de comprar una serie del Gordo de Navidad y compartirlo con un hashtag…

- ¿Otra vez?

- Y si toca y no lo hemos compartido, ¿qué va a decir nuestra comunidad?

- Yo voto sí

Y así después de varios “pero y si toca” recordamos lo divertidas y  emocionantes que habían sido las dos ediciones anteriores y decidimos volver a compartir esta ilusión con todos vosotros. Definitivamente queremos volver a experimentar esa sensación, ojalá nos toque y toquemos a muy poco, significará que somos muchos en los que creemos que  un mundo mejor y más conectado es posible.

Compartir, es un gesto mágico y algo en lo que creemos fervientemente en Territorio creativo. Por eso este año queremos volver a compartir nuestro  #Tc40885

#Felizdosmiltc y que toque ;)

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Estaba todo inventado. Flickr llevaba años siendo la herramienta preferida para todos aquellos que querían tener sus fotos online, permitiendo compartirlas con los demás. Picasa  había también ganado su espacio y muchas personas la utilizaban de manera similar. Facebook, desde su aparición, había hecho esfuerzos claros para que cualquier persona pudiera compartir fotografías desde sus perfiles y además identificar a otros, aumentando así su capacidad de llegar a más gente. Twitter permitía compartir fotos que se realizaban desde el smartphone de una manera inmediata, haciéndola llegar sobre la marcha a las personas que nos seguían… Estaba todo inventado.

Pero dos chicos, Kevin Systrom y Michel Krieger, no pensaban lo mismo. Su proyecto Burbn, una red social basada en check-in, terminó enfocándose en compartir fotografías. Y así nació Instagram, con una característica básica: estaba enfocado a movilidad y a su uso sobre smartphone. Además, su modelo de uso es el ya conocido, tomar una foto para compartirla a continuación, pero en la ecuación entra en juego algo no visto hasta ese momento en el mismo conjunto: la posibilidad de aplicar un filtro de la manera más sencilla posible, pero con resultados sorprendentes. Para mucha gente, que jamás se había acercado a una cámara de fotos “tradicional”, se abre desde ese momento la sensación de estar tomando fotos que gustan al resto de la gente. Para conseguir el mismo resultado hasta el nacimiento de Instagram había que emplear mucho más tiempo y esfuerzo, además de tener un conocimiento claro de la técnica fotográfica.

¿Pero qué lugar hay para las empresas en Instagram? Si damos un rápido repaso por la lista que publicó Business Insider en junio de 2012, tendremos un buen repertorio de ejemplos de uso por empresas muy diferentes: Puma, Playboy, Red Bull, NH Hoteles… todas ellas comparten un objetivo: estar más cerca de sus fans mediante un lenguaje sencillo e imbatible, la imagen -cuya facilidad para compartir y comentar es lo más reseñable-.

¿Qué puede hacer una marca en Instagram? Lo más habitual es darle la posibilidad a los fans y seguidores de ver de manera más personalizada e íntima la oferta de productos. O en otras casos, humanizar aún más la marca trasladando detalles que habitualmente no se comparten a través de los canales habituales. Pero sobre todo, invitar a los seguidores a crear y compartir fotos, participando en acciones, concursos, hashtags, todo aquello que les hace sentirse parte y recibir un reconocimiento por ello.

En definitiva, hay una oportunidad para construir un contenido reseñable en Instagram como muchas marcas están haciendo ya. Una herramienta muy sencilla de usar pero que proporciona un gran alcance y vinculación.

Tiempo de analizar cómo.

Introducción por Juan Luis Polo

Lee el resto de posibilidades que Instagram te ofrece, descargando el MANUAL DE INSTAGRAM

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Quiero esto, esto y esto, y además quiero que sea viral

Llega el momento de los temblores, un sudor frío recorre tu cuerpo, tragas saliva… -¡Dios mío! ¿Un viral? De acuerdo. Te acomodas en tu asiento y ante esta pequeña incertidumbre inicial, te pones a trabajar. Aquí nacen los retos de la viralidad.

Ya sabemos que no hay verdades absolutas en creatividad y los resultados que obtengamos no los podemos predecir con la bola de cristal, pero -esta vez-, nos permitimos partir desde lo que a nuestro alrededor hemos podido vivir.

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Aunque la idea de compartir siempre haya adoptado la misma definición, en los últimos años y gracias a la multitud de herramientas sociales 2.0 la visión ha cambiado. Actualmente, se incluye el concepto de participación como uno de los elementos esenciales cuando hablamos de compartir. Compartir es también participar.

Y ese es el caso de Psion, compañía que desarrolla y fabrica aparatos electrónicos para empresas de almacenaje y transporte. Atravesaba una situación financiera delicada y decidió desarrollar una plataforma en internet llamada ingenuity working, donde sus empleados, proveedores, partners y clientes tuviesen un lugar donde poder colaborar.

Esta plataforma se conviritió en un lugar donde sus integrantes (más de 12.000 en el primer año de actividad) además de poner ideas en común que pudiesen ser de utilidad, daban soporte a sus propios compañeros, proporcionándose conceptos útiles. Además de esta integración por completo de la participación colectiva, ingenuity working recibe más de 50.000 visitas al mes y 2.000.000 de páginas vistas. Este caso se aborda en el libro Socialholic como un buen ejemplo de cocreación y colaboración dentro de la empresa.

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