Dice el dicho que no importa que se hable bien o mal de una persona, sino que lo importante es que se hable. Con más de 900 millones de usuarios en Facebook y otros 200 millones en Twitter (17,4 millones y 5,4 millones en España, respectivamente, según Nielsen) esta premisa está asegurada para las marcas, en la medida en que estemos en capacidad de escuchar estas conversaciones, clasificarlas, analizarlas y contar con un modelo de interpretación que nos permita tomar los correctivos necesarios en nuestra estrategia de negocios. Estamos hablando de inteligencia desde lo social… de social intelligence.
Debemos dejar de mirar el contador de fans y procurar hacer interacciones orientadas a la venta (el gran reto actual del social media). ¿Qué dice nuestra comunidad, cómo, cuándo, quiénes y en qué contexto? ¿Cómo sacarle provecho? Bajo una aproximación sistemática al estudio de las conversaciones podemos nutrir desde ella al menos siete dimensiones de trabajo de las organizaciones: marca, producto, shopper, persona, influencia, social CRM e inversión en medios.
I. Marca
Como señalaban Jaime Valverde e Isabel López en una entrega previa, definir la personalidad digital es la única opción que tenemos como marcas para transmitir nuestros valores y conectar emocionalmente con nuestras comunidades. Pero una cosa es cómo deseamos ser y otra cómo somos percibidos.
Para que ese deseado vínculo sea real, antes debemos saber la percepción que tienen de nuestra marca, y la desviación que existen entre el mensaje y los valores que nosotros queremos transmitir y lo que percibe nuestro público en realidad. Para ello, podemos tomar como base el modelo de personalidad de marca de Jennifer Aaker,cuyo marco de interpretación se efectúa en torno a cinco dimensiones y sus atributos:
- Sinceridad: organizaciones honestas, sanas, familiares, alegres, con los pies en la tierra.
- Entusiasmo: imaginación, creatividad, atrevimiento, modernidad, juventud.
- Capacidad: trabajo duro, técnicamente superior, inteligencia, éxito y liderazgo.
- Sofisticación: imagen de clase alta, encantadora, con connotaciones femeninas.
- Robustez: fuerza, competitividad, resistencia, espíritu deportivo.
Estas dimensiones pueden servir para conocer las percepciones de las marcas ante sus comunidades, así como herramienta para diseñar el posicionamiento objetivo. Por ejemplo, identificando cuáles son los drivers de la percepción diagnosticada y así adaptar la comunicación, campañas y acciones creativas para reforzar esos determinados valores.
Un caso a tomar en consideración en la actualidad española es cómo, a raíz de la quiebra de Bankia, otros bancos locales, como podría ser el Banco Santander o el BBVA, apuntalan sus valores de tradición y solidez en la comunicación, pivotando con énfasis sobre las dimensiones de sinceridad y robustez.
II. Producto
La oferta de una empresa también puede ser nutrida desde las conversaciones. Mediante el análisis, podemos conocer la percepción desde las comunidades objetivo sobre el producto en sí y su precio, cómo son valorados respecto a la competencia, qué motiva su prescripción o mejor aún: diseñar el producto junto con la comunidad, lo cual nos lleva al ya al deseado perfil del prosumer.
La inteligencia social aplicada en este ámbito nos permite conocer cómo son percibidos y qué piensan de mis productos, comparar sus atributos respecto a la competencia, valoración del precio, recomendación y prescripción, diseño de producto junto con la comunicación. O incluso, identificar los adjetivos empleados en las conversaciones y emplearlos en nuestra comunicación.
Sobre el aprendizaje de las comunidades, Openbank ha establecido un interesante quid pro quo. De su acción creativa Typical British (un trivial sobre la cultura británica en sus páginas de Tuenti y Facebook), extrajo como aprendizaje el interés de su comunidad por el aprendizaje del idioma inglés y, en ese sentido, lanzó en el mes de mayo una exitosa campaña de captación en el segmento joven ofreciendo cursos de inglés como valor añadido. Un incentivo probado y diferencial respecto a la competencia (generalmente enfocada en el deporte y la música como oferta de valor).
III. Shopper
¿Cómo es la toma de decisiones para la compra de un producto o servicio? ¿Cuáles son los momentos de la verdad de este proceso? ¿Quiénes intervienen y en quiénes confiamos? ¿Cuáles son nuestros fans más influyentes y cómo podemos recompensarlos? Muchas veces, la intención de compra por parte del consumidor es real, pero algo o alguien en algún momento del proceso hace que cambien de opinión, tenemos que identificarlo y actuar para corregirlo.
Existen sectores en donde el consumo está altamente condicionado por experiencias previas de pares, como puede ser la cosmética. En este sentido, el tratamiento de ortodoncia Invisalign posee en su comunidad de Italia una participación muy alta de sus clientes actuales y potenciales, en donde los primeros asesoran a los otros en la toma de decisión y cómo será la experiencia del tratamiento; los interesados obtienen un promedio de seis a siete respuestas de usuarios distintos a sus consultas, en un espacio propiciado por la marca y en donde identifica las principales motivaciones y barreras de su contratación.
IV. Persona
Así como importa la personalidad que deseamos dotar a la marca, también es importante conocer los arquetipos de de las comunidades con las cuales deseamos entroncar. Recordando que una comunidad es mucho más que una segmentación demográfica, matizada por intereses y características menos globalizadas, podemos interpretar las comunidades de forma semántica al analizar sus conversaciones.
Enrique Hortalá, director del área de Inteligencia de Territorio creativo, ha desarrollado un modelo de interpretación que recoge seis clústers de personalidad, que agrupan un total de 20 características, que a su vez es la suma de la valoración de 713 adjetivos y adverbios. Todas ellas analizadas entre lo emocional y lo racional, en términos positivos y negativos, y así conectar con las expectativas de los consumidores.

Modelo de Persona, según Enrique Hortalá de Territorio creativo
Dicho esto, si identificamos los puntos calientes de los valores que cada arquetipo tiene (a los que se tiene mayor propensión o rechazo) y los contrastamos con los valores de la personalidad de marca que deseamos, podríamos comparar nuestra marca en diferentes mercados, con la competencia e incluso más allá de nuestra categoría. De esta manera, entenderemos el comportamiento de las comunidades y podríamos efectuar los correctivos pertinentes para convertirlos en consumidores (y más que en ello, en fans).
V. Influencia
Alrededor de las marcas se tejen múltiples comunidades conectadas entre ellas, con nodos centrales (líderes de opinión) y dinamizadores (encargados de divulgar la opinión a otros nodos). La capacidad de movilización de estas personas puede ser consciente o inconsciente, y haciendo un estudio de la red, sus conexiones y sus integrantes podemos determinar quiénes son los miembros de la comunidad con mayor influencia.
Esta identificación de la tipología de la red y sus nodos nos puede servir para el desarrollo de múltiples redes de acceso para la divulgación de la información entre comunidades. Cuando en un plan de comunicación emitimos mensajes con una alta frecuencia, podemos caer en riesgo de saturar la red o quitarle relevancia al portavoz, en tanto que si tenemos alternativas de acceso, podemos diversificar el riesgo y aumentar la credibilidad del mensaje (incluso con otros portavoces, como expertos, pares, académicos, etc).
VI. Social CRM
El CRM, como lo hemos conocido hasta hace poco, limitaba el conocimiento de los clientes al levantamiento de información puntual del mismo en el alta a la base de datos y su actualización periódica (en el más afortunado de los casos). Con la integración de los medios sociales en la equación, ahora con el Social CRM tenemos la oportunidad de acompañar al cliente en su desarrollo y en la evolución de sus necesidades.
Mediante su identificación plena en los medios sociales, podemos nutrir nuestras bases de datos con información que permitan desarrollar ofertas hipersegmentadas, rayando en la personalización, y con ellas aumentar su probabilidad de éxito. Un ejemplo de ello es el acompañamiento de los usuarios desde la adquisición de su primer coche, cuyo poder adquisitivo y necesidades evolucionarán (en términos de potencia, prestigio, acabados o incluso número de plazas para pasajeros), a lo largo de su período vital. Lo interesante es identificar este cambio de forma proactiva y establecer así una relación de largo plazo.
VII. Gestión de Medios
La escucha activa en los medios sociales nos permite no sólo adaptar la estrategia en esta área del marketing sino en los otros medios de la mezcla, tanto online (display, SEM, redes de afiliación, etc.) como offline (anuncios en TV, radio, revistas). Ya la medición post facto está demodé, es imperativo probar, escuchar y optimizar sobre la marcha, incluso con varias alternativas de mensaje al unísono.
Esta escucha no sólo nos permitirá optimizar el lado cualitativo de las campañas en medios (creatividad, imagen, mensaje, etc.) sino la distribución de los recursos entre soportes sobre la base de la efectividad. Imaginemos entonces una campaña en Spotify, por ejemplo, cuya creatividad no ha sido del beneplácito de quienes escuchaban y cuyas quejas las vertieron en Twitter. Pues en este caso, el Community Manager analiza las quejas, identifica los valores a los cuales los usuarios manifestaron rechazo y los corrige en el corto plazo con una publicidad en el soporte que sí arrancará una sonrisa y el objetivo de notoriedad y top of mind deseado.
Last, but not least…
En concordancia con lo expuesto sobre modelos de negocios sociales por Enrique Hortalá y Emanuele Quintarellien sendos posts, es necesario atravesar los diferentes estadios de la adopción del social media, para tener una plena conciencia de lo que significa ser un modelo de negocios social en su integridad.
Este tránsito requiere cambios a nivel de culturales y organizacionales, así como tecnologías y la implicación del hasta ahora llamado cliente. Las organizaciones deberán colocar a las personas en el centro de la ecuación y desarrollar un Social Scorecard (un cuadro de mando “social”) para asegurar el cumplimiento de objetivos, hasta que estas dimensiones sean tan inherentes a las métricas de negocio tradicionales que lo social sea tácito. Y quizá así también nos habremos desprovisto de algunos cuantos anglicismos. ;)
¿Tenéis alguna experiencia de aprendizaje de vuestras comunidades? ¿Cómo aprovecháis las conversaciones sobre vuestra marca u organización?
Para completar este post, os dejamos la presentación de Eleazar Santos sobre Social Intelligence, en el Congreso Web de Zaragoza (2 de junio de 2012).
¡Bienvenidas vuestras experiencias!








El nivel de vuestras aportaciones es insuperable. Sin duda desde C3PO Compañía de ideas tenemos vuestras entradas entre nuestras consultas de cabecera. Aprovechamos para compartir nuestra modesta experiencia con un proyecto propio lanzado hace meses a la red con las redes sociales, Twitter más concretamente, como soporte. Se trata de CARMEN, la primera serie animada narrada íntegramente a base de tweets. Tuvimos la oportunidad de exponer su gestación y su posterior proyección en los medios en el evento PechaKucha Mallorca. No os enredamos más, aquí os dejamos el vídeo de la presentación > http://usalafuerza.com/blog/2012/07/carmen-en-pechakucha-mallorca-vol-1/
Eleazar, muy buena presentación, es muy completa y define muy bien los KPI, me resulto muy util.
Saludos
@YvVaz
Mi más sincera enhorabuena a Eleazar Santos y a Macarena Jover por el post publicado.
Me gustaría preguntaros si, con todas las diferencias que puedan existir, creéis que este modelo que desarrolláis se puede trasladar a organizaciones políticas y/o sindicatos.
Entiendo que en el ámbito de la política y redes sociales existen particularidades que hace que no se pueda trasladar al 100% lo aplicado a las empresas. Pero creo que es su esencia se debería seguir patrones de trabajo similares.
Qué opinión tenéis al respecto?
Muchas gracias ;-)
Buenos consejos a tener en cuenta para sacarle el máximo provecho a las redes sociales.
Muchas gracias por tu comentario, “página de facebook”. Y por eso mismo, nuestra responsabilidad es ser mucho más que Community Managers: debemos analizar, medir, cuantificar y diseñar tácticas en sintonía con ello… o replantear la estrategia, de ser necesario. Por cierto, un apodo “marca blanca”. ;-)
¡Me alegro de que te haya sido de utilidad, Yves! Quizá te servirá más de “base” o punto de partida, porque cada proyecto es una realidad disímil. Espero que ya nos cuentes cuál es tu modelo y los beneficios obtenidos. ¡Feliz lunes!
Hola, Héctor aka @HacheRomero. Muchas gracias por tus palabras, sobre la utilidad del contenido. En cuanto a vuestro proyecto Carmen, como serie animada a golpe de tweets, os aplaudo por la creatividad y la síntesis literaria. No obstante, al hilo de la conversación de este post, me surge una inquietud: ¿cómo pensáis aplicar el concepto de inteligencia social? ¿Algún modelo de co-creación? ¿Algún hallazgo particular de los comentarios de la comunidad? Una segunda parte de co-creación? ;-)
#maytheforcebewithyou
Hola, @dalvarez. Solemos hablar de empresas en este espacio, pero sólo tenemos que cambiar un poco el lenguaje y veremos que todo tiene su parangón a nivel político, sindicatos e incluso ONG’s. Sin atreverme a comentar en profundidad un área de la cual no soy experto (el marketing político), se tratará siempre de tener claro los objetivos, las comunidades a entroncar y por último las plataformas… de las cuales extraeremos la inteligencia social. Te detallo brevemente mis reflexiones en el tema, si bien esto da carne para un post en sí mismo:
I. Marca
Como hablamos de marcas, también podemos hablar de marca personal de un político o la organización que representa, entendiéndose por esto cómo es percibido el sujeto en cuestión, su personalidad y valores. Y si deseamos ser percibidos de una manera y empleamos palabras claves rescatadas de la comunidad en nuestros mensajes claves, tendremos mayor probabilidad de éxito en la construcción de esa marca (al menos de forma aparente). Por citar un breve ejemplo.
II. Producto
Además de marca personal, los políticos y su obra son un “producto” en sí mismo, que será comparado con su competencia, valorado e incluso prescrito. Y bien pudiera identificar en las comunidades sus necesidades más relevantes, e incluso rescatar de ellas propuestas para satisfacerlas.
III. Shopper
Si bien no hay acto de compra, sí hay acto de voto o respaldo a un político u organización sindical. Existen igualmente momentos de la verdad en este proceso (por ejemplo, los días antes de unas elecciones, situaciones de crisis, etc.) y personas influyentes que les respaldan (eso suma o resta a la marca personal).
Si la confianza en un individuo u organización se construye con la mediación de opiniones de pares, expertos o terceros, sería interesante introducir esas variables en la construcción de la marca personal y la movilización al voto.
IV. Persona
Así como importa la personalidad que deseamos dotar al político u organización, también es importante conocer los arquetipos de las comunidades de votantes o afiliados con los cuales deseamos entroncar.
Sería interesante conocer qué tan emocional o racional puede ser el apoyo de una comunidad a una figura pública como éstas, y así tener en sintonía la opinión pública para movilizarla.
V. Influencia
Alrededor de las marcas se tejen múltiples comunidades conectadas entre ellas, y también alrededor de figuras públicas como políticos y sus organizaciones. Igualmente, podríamos emplear estas redes de influyentes conscientes e inconscientes no sólo para situaciones de movilización al voto, sino para el apoyo de medidas ejecutivas que incluso pudieran generar malestar.
VI. Social CRM
Como organización política o sindical, tener un mayor conocimiento de sus afiliados permitiría conocer su evolución de necesidades y expectativas, y así seguir en comunión a lo largo del tiempo. No sólo para “aparentar” en el discurso, sino para la entrega efectiva de soluciones en su quehacer.
VII. Gestión de Medios
Así como las empresas invierten en medios para generar notoriedad, awareness y movilizar a un objetivo, los políticos y sindicatos también lo hacen. Y cuando el accountability tiene que ser un “must” de la gestión pública, y los recursos limitados, saber el impacto de los mensajes y poderos adaptar según casuística es de gran valor. En especial cuando la receta son medios off y on.
Espero que, en aras de la síntesis, no haya omitido nada. :)
Una excelente exposición de una disciplina que muchas veces es difícil de explicar. Habéis hecho un trabajo muy completo de síntesis y lo habéis acompañado de una muy fácil lectura. Enhorabuena de veras!!!
Honrado por tus palabras, Enrique… y muchas gracias por guiarnos en el estudio y aprovechamiento sistemático de estas redes y en los que ellas se comentan. Es un lujo poder escucharte y tenerte en casa. :)
Me parece pefcerto el fin dide1ctico que posee para determinados usuarios una herramienta como esta.Pero simplemente quise hacer el inciso porque hay mucha gente que usa el te9rmino hacker muy a la ligera.Me gusta aclarar estas cosas porque por desgracia en internet hay mucho lammer que entra a un blog serio como este, consigue un programa ased, hace la tontereda de turno sin saber ni lo que esta haciendo y despue9s se jacta de su hazaf1a ensuciando bastante el te9rmino y provocando una muy mala imagen para este mundillo.Las cosas claras y el chocolate espeso bfNo? jajajajUn saludo a todos.