Quiero esto, esto y esto, y además quiero que sea viral
Llega el momento de los temblores, un sudor frío recorre tu cuerpo, tragas saliva… -¡Dios mío! ¿Un viral? De acuerdo. Te acomodas en tu asiento y ante esta pequeña incertidumbre inicial, te pones a trabajar. Aquí nacen los retos de la viralidad.
Ya sabemos que no hay verdades absolutas en creatividad y los resultados que obtengamos no los podemos predecir con la bola de cristal, pero -esta vez-, nos permitimos partir desde lo que a nuestro alrededor hemos podido vivir.
- Primer reto – Saber diferenciar entre lo viral y lo no viral
Partiendo desde la base de que la viralidad es un spot con un bajo presupuesto, podemos hacer una clara diferencia entre lo que no es viral y lo que es viral.
La diferencia más clara es que en el primer caso desarrollamos una serie de ideas para que el público se “coma” nuestro spot de forma obligada, mientras que cuando hacemos lo segundo, o al menos lo intentamos, conseguimos que esas ideas, sean comestibles para el público, se interesen por verlo, por compartirlo y visualizarlo una y otra vez.
- Segundo reto – El saber hacerlo viral ¿Cómo lo hago comestible?
Hace aproximadamente un año, una de nuestras compañeras, Eva Represa, hablaba en un post sobre la viralidad y sus características comunes. En él hablaba en primer lugar sobre la conflictividad, siendo ésta la parte que engancha de la historia, la que reta, cautiva y ata al espectador para mantenerlo en vilo.
La sencillez es el concepto que realmente atrae y que consigue que en la mente del espectador suene un “brillante”, algo puro y que vaya al grano, lo verdaderamente interesante se relata de forma muy corta e impactante. Y por supuesto, no puede fallar el centrar la historia en algo o alguien, un personaje, una situación, el protagonismo y junto él la empatía que sentimos cuando vemos ese personaje, algo tan sencillo podría pasarte, a ti mismo, en cualquier momento.
La segunda característica es lo insólito, algo que aunque no sea nuevo nos haga salirnos de la rutina. Esto ciertamente esta relacionado con otro concepto que es la oportunidad, estar en el sitio indicado, en el momento preciso.
Todo el conjunto de características pueden dar un resultado común, más allá de la idea rompedora, la idea innovadora, el concepto que descoloque, que no se averigue al primer vistazo, que genere incertidumbre y tensión; un contenido que no sea ni blanco, ni negro, sino que sea gris, no por pasar inadvertido, ya que este tipo de conceptos suelen rozar el limite de la ilegalidad.
- Tercer reto – Conseguir el movimiento
Obviamente, la clave de la viralidad es su movimiento, pero ¿en qué medida una agencia, un creativo, puede controlar la amplitud que tiene que conseguir? No estamos hablando sobre la inversión que nos condiciona más o menos el alcance, sino de que nuestro vídeo -por si solo- es el que tiene que funcionar y conseguir conquistar a la gente para que ellos lo muevan.
Y, aunque sabemos que hay unos temas clave que funcionan, ¿cómo sabremos si gustará a la gente? ¿Cómo conseguir algo rompedor, que no ofenda? La presión que se tiene antes de que “estalle” es tal, que la palabra “viral” produce un sensación de rechazo. Es labor del creativo que no suceda esto, o que suceda el menor tiempo posible.
- Cuarto reto – ¿Viralidad real?
Son famosas las técnicas que hacen que un viral, no sea del todo un viral, ¿técnicas oscuras y malvadas? o ¿simplemente una pequeña ayudita? Este podríamos decir que es el gran reto. Ya hemos aceptado hacerlo, ya hemos dado con esa idea que creemos que puede funcionar bien y vamos a proceder a lanzarlo para que vuele. Parece que todo va rodado y nadie nos puede parar, pero entonces pensamos… ¿Y si no llegamos al mínimo de reproducciones previstas? ¿Y si nuestra querida pieza queda en el “cielo” de los vídeos? ¿Y si no conseguimos publicity?
A veces, el miedo puede con nosotros, y recurrimos a la compra de visualizaciones en youtube (entre otros). Esto lo único que hace es convertir el vídeo que hemos creado en viral, pero sólo a ojos del cliente. Y ¿es esto lo que queremos? En teoría, el vídeo ha sido visualizado por tantas personas como hemos “contratado”, pero, no hemos conseguido lo que nos habíamos propuesto y lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos.
Y es que, la diferencia entre el spot convencional (ya sea off/on) y la viralidad es que en el primero pagamos a los medios para que la gente se “coma” los contenidos; en cambio, en lo viral la gente lo vé comestible y lo devora. El primero lo ve desde el punto de vista de la obligación, y el segundo desde la del deseo.
Con la viralidad debemos jugar con el engament, debemos cautivar a las personas. Cautivarlos tanto que quieran compartirlo con otro porque creen que merece la pena. Y que vayan más allá. Que lo cuelguen en su muro. Ese muro que podemos decir que es nuestro ego, en el que nosotros elegimos qué compartimos dependiendo de la imagen que queremos dar. El muro, nuestro orgullo. Y es ahí donde tenemos que llegar.
Recordad: Podemos usar todos estos retos para llevar a cabo un viral, pero no es ninguna fórmula mágica, porque la viralidad no es algo que se venda, es algo que ocurre inevitablemente.








Muchos no se dan cuenta pero el primer consejo para viralizar un contenido, es precisamente poner los botones de las redes sociales al comienzo, como haceis vosotros.
Saludos
Bruno
Sin duda alguna Bruno, los botones sociales forman una parte obligada cuando de viralizar/compartir se habla, además de cómodo.
¡Muchas gracias por tu participación!
Saludos
“Partiendo desde la base de que la viralidad es un spot con un bajo presupuesto”
No necesariamente, lo importante es la pureza de la idea, podemos observar miles de casos con bajo, medio y alto presupuesto.
Personalmente me suele pasar por ejemplo en el mundo de la animación que si la idea es pura/buena y las voces son lo suficientemente naturales y bien utilizadas los dibujos y las animaciones pueden ser comunes o superproducidas y funcionar de todos modos.
abrazos
Hola Adrián y Mireia:
Enhorabuena por el post, como de costumbre en este espacio he disfrutado de la lectura y he aprendido de vuestros conocimientos.
No puedo estar más de acuerdo con vosotros: “la viralidad no es algo que se venda”.
¿Cuántas veces nos encontramos ante clientes que nos piden una acción viral?
Yo no me lo explico pero hay empresas que en sus propuestas aparece el compromiso de realizar acciones de este tipo.
Un saludo,
Buenos días Yago. En primer lugar, gracias por tu comentario, nos alegramos de que nuestro post haya podido resultarte útil :)
Como bien dices, la viralidad es algo espontáneo, que ocurre únicamente cuando la comunidad lo quiere. Es algo difícil de planear, y defendemos que debe llevarse a cabo con naturalidad ;)
¡Saludos!
Buen post. Me ha parecido muy viral.
Por desgracia, no se puede forzar un viral a que sea viral. Y mira que llevo tiempo intentándolo, al menos desde mi muro personal y en youtube. He conseguido cosas que gustan, pero aunque gusten en ocasiones la gente no las ve como para colgarlas en su muro. Precisamente por eso de que lo que ponemos en el muro muchas veces refleja nuestra personalidad.
Tu mismo lo dices Sergio, por desgracia, en algunas ocasiones algo que queramos que sea viral no lo es, y todo aquello que nunca imaginaríamos que pudiese serlo, lo es. Al respecto de lo que comentas, “la gente no las ve como para colgarlas en su muro” este es uno de los retos, conseguir que las personas compartan ya sea en sus muros, en su TL de twitter, etc. Sin duda y como dices nuestro muro, refleja nuestra personalidad.
¡Muchas gracias por tu colaboración Sergio!
Curioso que no se pueda “hacer un viral” ;-) Después del Amo a Laura, fue lo más demandado por estos lares. Pero se puede “facilitar” si se piensa en cómo fomentar los beneficios de “hacer correr la voz”. No de forma extrínseca (pagar por ello) sino intrínseca (qué me puede impulsar a propagarlo)…
Hola Fernando
Un viral se puede hacer, sí, lo difícil es conseguir que sea un buen viral, un viral que se quede en la memoria. Tal y como tú dices, la clave es cómo fomentamos esa viralización, como sacamos adelante a nuestro “pequeño” para que día a día se haga más grande sin pociones mágicas.
¡Gracias por tu participación!
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