España es una marca que está siendo sacudida en los últimos tiempos. Es una pena que no se esté trabajando en positivo para mejorar su reputación.

Esta semana, un alumno de mi máster en la UPF, Miguel, me decía: “Viendo lo que se dice de ella en Internet y fuera de éste canal entendemos que no es exactamente su reputación online, pero también creo importante aclarar que lo que dicen de nuestra marca-país en un momento dado en Internet incide mucho la opinión pública, al menos por un periodo de tiempo importante. Si analizamos en este momento la marca España, parece que lo único que se escucha es que tenemos un déficit fiscal impresionante, nuestra deuda es impagable, nuestra bolsa (Ibex) se está hundiendo… El gobierno en lugar de combatir esta situación con una campaña de oportunidades para los europeos, lo único que se hace es pedir que nos ajustemos el cinturón. A día de hoy, la reputación de España es sólo el resultado de noticias negativas y todos sabemos que es mucho más que eso”. 

Miguel me hizo reflexionar, y creo que es importante analizarlo detenidamente y tratar de aportar alguna solución, o al menos dar un punto de vista profesional sobre el tema “España como marca”. Daría mucho que hablar, de hecho me estoy planteando hacer un análisis formal sobre el caso.

Os voy a dar un dato importante, con la que le está cayendo a la Casa Real y leemos El 70% de las casas reales de Europa están en redes sociales, España no está entre ellas claro.

Es conocido nuestra no preocupación como país por nuestra marca, os dejo un informe de MERCO (el monitor empresarial de reputacion corporativa), también hacen un análisis de la reputación de países y ciudades. España no sale tan bien valorada, pero lo más importante es entender qué se hace, qué se comunica, con qué valores se trata de posicionar el país, no solo hacia afuera sino hacia dentro.

Entender que la reputación es una es muy importante, no importa si es online u offline donde se refleja. Online es un altavoz. Pero es que los mismos que estamos en Internet estamos también en la calle. Por tanto, lo importante es entender qué percepciones generamos en cada uno de nuestros públicos. Por ejemplo ¿qué piensa la opinión pública?, ¿y nuestros vecinos europeos?,  ¿nuestro círculo financiero?,  ¿nuestros jóvenes?.

Usando términos políticos como la demoscopia, se debería monitorizar las conversaciones no solo online sino tambien offline para entender qué falla, y ver cómo de cerca o lejos estamos de cómo querríamos estar y esforzarnos por cambiar  y acortar estas diferencias.

Otro punto es trabajar en positivo. Ahora estoy trabajando para una organización gubernamental de un país no europeo, el objetivo es poder gestionar y mejorar su reputación, y lo primero es monitorizar, marcar objetivos por públicos, marcar una estrategia, proponer acciones y, lo más básico: generar contenido positivo. Se trata de identificar puntos y palancas de apoyo positivo. Identificar frenos y detractores y trabajar mucho para mejorar la visión que generamos.

Espero haber aportado.

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