
Me sentí como en casa, invitado a un “visionado en familia” con el equipo de Facebook España, para ver en directo el F8, evento anual para desarrolladores, que protagoniza Mark Zuckerberg y en el que se anuncian los cambios y novedades más relevantes del año. Casi dos semanas después, han corrido ríos de tinta sobre los que parecen ser los cambios más importantes introducidos por la red social desde su nacimiento.
La semana pasada, Marimar Jiménez publicó un artículo en Cinco días en el que participé tras una larga conversación sobre las implicaciones que la introducción de Timeline, la ampliación de OpenGraph y los acuerdos con proveedores de contenidos tienen para el panorama competitivo de Internet.
El análisis en detalle de la nueva funcionalidad la podéis apreciar en el post que escribió aquí Iván Fanego tras la conferencia. Mi resumen en tres puntos principales:
- Toda tu vida con Timeline. Facebook convierte el perfil de usuario en un detallado archivo de nuestra vida: imágenes, posts, vídeos, música,… La espina dorsal de nuestra memoria absoluta (Funes el Memorioso de Borges palidecería ante la idea).
- Open Graph: el grafo social aún más abierto. La integración en Facebook de las actividades realizadas en aplicaciones de terceros. Si corro unos kilómetros con Runkeeper, la carrera queda registrada en Facebook, si escucho una canción, tate. Si me peso cada mañana y la báscula conectada con wifi me recuerda que no estoy siguiendo Dukan, en Facebook queda eso.
- Consumo de contenidos digitales. Acuerdos con grandes empresas de streaming de contenidos online como Spotify, Netflix o grandes periódicos, para distribuir sus contenidos directamente en Facebook. Un gran kiosco digital de consumo de contenidos a la carta.
Los cambios anunciados recogen tres tendencias muy fuertes y asentadas y se pone en el centro gravitatorio de las mismas: 1) personal data tracking: cada vez más, la gente querrá guardar los datos de su vida personal (cuántas veces me cepillo los dientes, el peso, la tensión arterial, la distancia que corríamos hace cinco años, o la canción que estábamos escuchando cuando nos enteramos de que había muerto un ser querido… 2) Internet of things: todos los sensores (móviles o fijos) conectados a Internet vía 3G, wifi o lo que venga: la báscula, el móvil, el cepillo de dientes, la nevera, …) 3) social content: todo lo que hacemos, compartido con nuestro grafo social.
¿Qué puede significar para Google?
Facebook está contraatacando y Google es consciente. Google+ es un movimiento orientado a conseguir más datos de los usuarios y poder así servir una publicidad más eficiente, que es el punto fuerte de Google. La esperanza secreta además, es conseguir más usuarios activos y poner a Google+ en el centro de las “actividades online” que realizan las personas. Con el ánimo de convertirse en la espina vertebral de los servicios online más utilizados de Google, que ahora se encuentran algo dispersos (gmail, docs, readers, search, etc). Pero el punto fuerte de los servicios de Google está más enfocado a la “colaboración”, mientras que el de Facebook está más enfocado al “lifestreaming“: genero contenidos y comparto contenidos (no trabajo colaborativamente sobre los contenidos).
Evidentemente, la amenaza de que Facebook le “robe mercado publicitario” sigue estando ahí. Ahora Facebook tiene más horas de utilización y va a saber más sobre las actividades de las personas. Esa información puede ser clave a la hora de servir publicidad. Pero en el corto plazo la tarta de Google es publicidad de “conversión” y la de Facebook es de “branding”. Si no cambia nada, Facebook le seguirá robando tarta a la televisión, a la radio y a las revistas (medios tradicionales en los que se invertía en publicidad de branding). Para robarle tarta publicitaria de conversión a Google, debería convertirse en una gran plataforma de “ecommerce”. Algo que lleva tiempo persiguiendo pero que aún no ha conseguido. Los anuncios del F8 de Facebook no están directamente relacionados con eso, con la excepción de “plataforma de ecommerce para contenido digital” (prensa, películas, música).
¿Cómo puede afectarle a Apple y a Amazon?
Se trata de un anuncio que Apple mira con recelo, porque Facebook busca ser una “plataforma de distribución de contenidos” y se alía con Netflix, Spotify, etc y les cobra “peaje”… Eso es exactamente el core de Apple como plataforma (hardware + software) de contenidos. Qué pasará cuando pueda leer un periódico desde la aplicación de Facebook en el iPad o iPhone… Amazon también compite en ese espacio. Es un gran distribuidor de contenido electrónico (por ahora, los libros son su fuerte). En la faceta ecommerce, Amazon es un gigante y lo será dentro de 20 años. Facebook tiene aún que demostrarlo.
¿Quién ganará la batalla?
Todos quieren ser el gran hermano. Pero todos lo están haciendo muy inteligentemente porque ponen al usuario lo primero: saben que es el único camino en una economía en red. De hecho, no son el gran hermano de Orwell, son “el mundo feliz” de Huxley. Hay una diferencia abismal. El Gran Hermano representaba el modelo soviético, una “inteligentsia” decidió por mí. En Un mundo feliz, fueron los propios humanos los que voluntariamente decidieron llegar a esto.
En cualquier caso, una cosa es lo que quiere ser Facebook y otra, lo que puede llegar a ser. Open Graph sigue profundizando en el secreto del éxito de Facebook, la apertura de la base de datos y del grafo social a terceros. Cuando Spotify decidió usar Facebook para conectar a sus usuarios, en lugar de diseñar su propio grafo, allanaba el camino para convertirse en partner y ahora Facebook le devuelve el favor. Pero Facebook tiene enfrente a Google, Apple y Amazon y ese es sin duda su punto más débil. Las tres son empresas más grandes y más rentables que Facebook. No será fácil aguantar el tirón. Nos esperan años de lucha encarnizada. Nosotros somos el producto. Y los principales beneficiados.
Cuatro artículos sobre el nuevo Facebook que quizá no hayas leído
- Facebook f8 2011: Implications for Brand and Social Media Marketers, en Ignite Blog.
- Facebook Changes Upend Advertiser and Agency Models, en HBR blogs.
- Facebook is scaring me, de Dave Winner (sí, el co-autor del famoso Cluetrain Manifiesto).
- Why I love the Facebook timeline, en Mashable.






Un artículo excelente Fernando, como casi siempre pero en este lo has bordado.
Aún así, desde mi perspectiva de acercamiento (peligroso ya) al medio siglo, pongo en la balanza a los 4 gigantes que mencionas y FB es el más flojito de los tres. Sé que hay gente de mi generación y de generaciones anteriores y posteriores (no sabría dónde está el límite) que puede llegar a ser un heavy user de FB, pero son verdaderas excepciones. Mi generación no está muy dispuesta a volcar su vida en una plataforma online, sea por educación, cultura, por no habernos pillado con las creencias ya puestas, porque ya no podemos documentar la mitad o más de nuestra vida… no somos generación FB.
¿Y quién vela por nosotros? Tal vez realmente importamos poco, al fin y al cabo los usuarios internet de la vieja Europa somos pocos y recesivos, como se ve en las estadísticas mundiales http://www.exitoexportador.com/stats.htm, aunque en España aún tenemos campo para correr tal como se ve en http://www.exitoexportador.com/stats4.htm#ue.
Aún así, en España tenemos 14,4 M de usuarios de FB frente a los más de 30 M de usuarios internet que deben haber por estas fechas… ¿Quién da servicio a los 16 M que restan? Google desde luego (85% de share mundial), y en España más (97%). Amazon y Apple también, aunque en mercados más limitados y que, lamentablemente, se van a reducir más por circunstancias macroeconómicas. Se tendría que considerar a otros como LinkedIn por ejemplo.
En cualquier caso, sirva todo esto como otro punto de reflexión para imaginarnos las futuras estrategias de los “gigantenets”. Las luchas de poder del futuro se antojan apasionantes y, de momento, seguimos con la impresión de que nos van a favorecer como usuarios. Tal vez los usuarios de los gigantes de las finanzas como Lehman Brothers, Bear Sterns o la BNP Paribas pensaban lo mismo antes de que estallara la crisis financiera…
Me encantan los modelos de pensamiento y creo que este post es un buen ejemplo. Recoge una visión completa del que puede ser el enfoque de Facebook y del propio hipersector en su conjunto. Todos los gigantes están tratando de converger en el mismo modelo (supongo) , cada uno partiendo de lo que le hizo fuerte en origen. Interesante lo de que Google está orientado a la colaboración y Facebook a la “compartición”, lo que se traduce, precisamente, en los puntos fuertes de su modelo de publicidad (branding “vs” conversión) Bajo mi punto de vista el segundo de los puntos que resumes es el que ha de sustentar el crecimiento financiero de Facebook, robando esa parte del pastel de “anuncios de conversión” a Google. El nuevo Open Graph permitirá a los anunciantes segmentar por fin en Facebook en tiempo casi real, en función de acciones realizadas (y no de gustos declarados) lo que convertirá Facebook Ads en algo más próximo al modelo de Adwords. El punto que no está resuelto es si los anunciantes lograrán enfocar de forma altamente rentable esa conversión ya que si derivan los anuncios a páginas de Facebook tienen las limitaciones inherentes a una plataforma que no es suya, y si lo hacen a sus propios site, bueno… a nadie nos gusta que nos saquen de FB cuando estamos en FB :-)
No tengo tan claro que la publicidad que se hace en Facebook sea de branding.
En cualquier caso un tanto a favor de Facebook es que parece que está encontrando una fuente alternativa de ingresos gracias los Fb Credits, algo de lo que Google no parece capaz. Y sí, el tener su propia moneda le posiciona muy bien de cara a convertirse en una plataforma, y más concretamente, en una de e-commerce.
Sigo con la idea de que algún día Facebook ofrecerá un sistema publicitario para editores, al estilo de AdSense, y de que ahí empezará la parte seria de la batalla.
P.d.: No recuerdo bien los detalles de Un Mundo Feliz, pero me parece que fue una guerra la que llevó al mundo a ese estado, y que luego lo prepararon de tal forma que todos estuvieran felices. Pero vaya, que no llegaron por decisión propia. Hasta me parece recordar que Huxley le comentó a Orwell algo de que el mundo tendería a estados como el “Un Mundo Feliz”, antes que a 1984 por motivos de estabilidad.
Un poco escalofriante la referencia a “Un mundo feliz”. Si no recuerdo mal, la leí hace mucho, Huxley nos habla de un mundo donde hay una gran presión social para evitar las relaciones sociales sólidas y duraderas. Los personajes ni siquiera tienen madre, no digamos ya familia, las parejas que llevan mas de tres meses juntos están mal vistas… Hay una apología del individualismo y es socialmente obligatorio acudir a fiestas y orgías donde hay que conocer a mucha gente pero a nadie lo suficiente para establecer vínculos de ningún tipo. Es así como se mantiene el control social, es imposible que la gente se agrupe, si alguien está insatisfecho siempre estará solo en su rebeldía. Creo que mientras en “1984″ el control social se impone bajo una amenaza, en “Un mundo feliz” se impone mediante soborno (placer, popularidad, sexo, drogas… o si no soledad y exclusión) Creo que en ninguna de las dos novelas los ciudadanos son realmente libres, con capacidad de elegir. Espero que Facebook, Google o Apple no pretendan eso. Por otro lado, y preguntando con la prudencia del que no sabe, ¿cuál es el objetivo de estas empresas?¿contar con la mayor base de datos de personas para ofrecer campañas más eficaces? ¿Buscan el mismo negocio que los medios tradicionales (los anunciantes pagan por llegar a esa audiencia)?
El artículo, las capacidades de Facebook, el devenir de lo que pueda ser internet, me provocan un miedo irracional, que no soy capaz de desenmarañar… Eso, y cierta perplejidad. ¿De veras queremos registrar toda nuestra vida…? La imagen que ilustra el artículo ya de por sí me provoca cierto rechazo, un Zuckerberg respaldado por la que puede ser su vida… ¡Ups!, perdón, su “timeline”, como si de una marca o producto se tratara. Sin entrar a juzgar en efecto si es una cuestión cultural o generacional puedo decir que tal vez no es una cuestión de lo que es sino de lo que no es, mejor dicho, del vacío que viene a cubrir si de internet hablamos. Lo digo como usuario y como miembro de una generación que incorpora según que hábitos y con según que inquietudes.
Porque, cuál el éxito de Facebook, centralizar o acotar e identificar… Podemos decir reproduce el que viene a ser un ámbito de relación, bien es cierto que este se ha visto desvirtuado por una concepción laxa de las relaciones en tanto que no resultarían tanto, ni siquiera, reactivas, sino automáticas. Basta el aceptar una invitación para mantener la ficción. ¿Es este el futuro… de veras pasan por aquí el futuro de los anunciantes, creadores de contenido y relaciones? ¡Es como tele realidad a nivel micro…! Una pregunta que me hago muy a propósito teniendo en cuenta los que desde mi punto de vista son los atributos de internet, lo que permite, que no otra cosa, y para entendernos, que amplificar nuestros sentidos, superar el ámbito de lo que conocemos. Es hiperconectividad, es consumo a demanda y es diálogo… Lo contrario, presumo, es hipertrofia.
No sé, es por polemizar un poco. Es un muy buen artículo que da que pensar con el que sin embargo disiento. Al igual que conocemos distintos medios para transmitir información a lo largo de la historia, Facebook como plataforma será uno más, la vocación hermética terminará por condenar a Facebook en tanto desarrollos posteriores permitirán conciliar lo mejor de ambos mundos.
Gracias y un saludo
Nacho
…
Silvio,
Cuando hablas de tu generación das en el clavo. Cuando piensas en el uso que están haciendo los jóvenes en Tuenti, en Orkut, en Facebook, es evidente que nosotros (me incluyo) no somos ya “el target” de producto. Dicho eso, creo que la única ventaja que tiene Facebook respecto a Google en la batalla, es que Facebook tiene una mayor potencialidad de dar con killer uses de la aplicación. La búsqueda (el negocio ppal de Google) está mucho más madura y su crecimiento es “sota, caballo y rey”. Es un modelo menos “disruptivo”. Mientras que Facebook tiene “en potencia” modelos muy variados (como se está viendo, por ejemplo, con sus acuerdos con proveedores de contenidos). Mil gracias por tu comentario. Un buen aporte. Estoy contentísimo de ver que el post ha generado un debate de tal calidad.
Pedro,
La publicidad de conversión de Google es la más eficiente que existe. El modelo del viejo mundo más parecido que existía eran las páginas amarillas y el Segunda Mano. Publicidad = información (si estoy en proceso de búsqueda). El problema, es que la publicidad de awareness (la de las vallas, la tele, la radio) es también MUY importante. De hecho, será el papel más importante de la publicidad en los próximos años, perdiendo fuerza en la parte de “engagement”, pero siendo el recurso principal para dar a conocer productos que el cliente no sabía que existía. La publicidad tradicional cumple en parte ese modelo. La investigación de “las grandes de Internet”, para llevar un modelo de “awareness advertising” a la nueva realidad sociotecnológica les depara un GRAN pastel. El de el trasvase de muchos dinero de publicidad offline orientada a TV, etc. Estoy absolutamente de acuerdo contigo. Facebook está investigando. Google apuesta por el display… Las espadas siguen en alto. Me da la sensación de que el concepto “behavioral targeting” es el que se debe perseguir. Y lo nuevo de Facebook es un paso en ese camino.
Iván,
Creo que entiendo tu punto. Un anuncio en Facebook para hacerte fan de una página no debería ser considerado “puro branding”, pero vamos… Es branding, puesto que no está orientado a venta directa. Lo que dices del AdSense tiene sentido. De hecho, ya han conseguido que casi todas las webs “que cuentan” del mundo, integren código suyo (open graph, FB connect, etc), así que montar ahí un sistema publicitario estaría chupado. Pero recordemos que AdSense no es el punto fuerte de los ingresos publicitarios de Google…
Connor, Iván,
La referencia a Un mundo feliz y a 1984 viene de cómo Neil Postman interpretaba el advenimiento de la televisión y la transformación de la sociedad a raíz de este medio de comunicación. En 1983 escribió un libro MUY recomendable llamado “Amusing ourselves to die”, en el que venía a decir que caminábamos hacia una cultura de la diversión vs. esfuerzo, y que el futuro se asemejaba más a Huxley que a Orwell, en el sentido de que llegábamos a ese mundo feliz por “microdecisiones” propias y en democracia en busca del placer, no por la imposición de una revolución (la fábula de Orwell, igual que La granja de animales, es una crítica al sistema soviético).
Es evidentemente una exageración. Me refería a que las grandes empresas de Internet, saben algo que se les resiste a otro tipo de empresas. No puedes imponer nada a base de “publicidad”. Es el usuario el que decide. No puedes ir en su contra. Si al final, llegamos a un estadio “x” (el que sea), habrá sido por decisión propia, no por imposición externa. Evidentemente, es una “analogía exagerada”.
Conner,
Respecto a lo que buscan estas empresas, como todas, es hacer dinero. No tienen un objetivo de “hacer mal” a la sociedad. Bien al contrario. Yo, por ejemplo, comparto ciegamente (por experiencia propia y por años viendo lo que ocurre a mi alrededor) “la misión” de Zuckerberg: conseguir un mundo mejor, a través de la transparencia de nuestras acciones y obras. Yo, en particular, no tengo nada que esconder. Y desde que uso Twitter y Foursquare, miento mucho menos ;-)
A mí, por ejemplo, me gusta el concepto de que sepan lo que me gusta y lo que no, si el uso que se hace, es para no interrumpirme la película y ofrecerme publicidad “no intrusiva” cuando la necesito, de lo que quiero.
Pero no es un objetivo “comercial” únicamente “publicitario”. El de Google es el “core”. El de Facebook, está tanteando aún algunos modelos, y aunque el publicitario parece que es el “principal”, como dice Fanego, los Credits serán un camino. Y el “tajo” que le da a Zynga también (ojo con Zynga, que está yendo hacia abajo). El tajo que le da a Spotify ahora, será el mismo que Apple les da a los desarrolladores de aplicaciones y productores de contenidos consumidos en sus sistemas (no es publicidad, es comisión). Pero también esperan coger una parte del pastel publicitario de la publicidad móvil.
Y Amazon, hoy, vende cosas (es el modelo de un distribuidor). Pero como una parte de la cosas, son “electrónicas” (especialmente los libros, que al principio eran su único fuerte, y eran físicos), pues entra a competir con todos, de nuevo…
Cada una persigue su modelo, pero los modelos de negocio convergen…
Georges Bovary (Nacho),
A tu pregunta: “¿De veras queremos registrar toda nuestra vida…? ” Yo respondo por mí, y te digo, sí. Y además, creo que es bueno para todos. Y que la sociedad se beneficia con la transparencia que “nos estamos imponiendo”. No creo que sea “telerrealidad”, ni una ficción. Facebook es una herramienta. Compartir tu vida en el timeline puede ser objeto de “voyeurismo”, pero es mucho más que eso. La Internet social está cambiando el mundo y Facebook es un soldado más de la revolución (su realidad como empresa privada con intereses comerciales es colateral a la importancia de la web social en sí).
Este post es una análisis microscópico de un elemento de la revolución. Nada importante, realmente.
Respecto a si es Facebook, o será un desarrollo venidero, no entro. Yo soy un “social media activist”. Y a Facebook le doy la importancia del emprendimiento y de la “táctica”, pero no la importancia “absoluta” y estratégica que tiene el concepto de “medios sociales” o “web 2.0″ para entendernos. Otros estaban antes, convivirá con muchos otros, y otros vendrán después.
Gracias por tu comentario. Magníficamente escrito y profundo. Lo comparto en fernandopolo.com (con tu permiso ;-)
En mi opinión la gravedad del asunto reside en que tanto FB como G recopilan, almacenan, clasifican y distribuyen información personal a espaldas de la mayoría de los usuarios.
El engaño reside en ofrecernos un lugar para compartir la vida con nuestros amigos, o para hacer búsquedas de información pero sin avisarnos están “vendiendo” nuestras vidas.
Más grave aún es que no lo estamos brindando a un estado democrático en donde se supone que de alguna manera velarán por nuestras garantías, sino a empresas privadas que han demostrado, en su afán de lucro superlativo, no tener ningún escrúpulo.
Newton,
“El engaño reside en ofrecernos un lugar para compartir la vida con nuestros amigos, o para hacer búsquedas de información pero sin avisarnos están “vendiendo” nuestras vidas.”
Bueno, no creo que se nos esté engañando. Todos somos mayores para leer condiciones de uso, y para entender dónde está el negocio. Como alguien dijo, “cuando no pagas por el producto, tú eres el producto”.
Por otro lado, y esto es una opinión muy personal, yo estoy más contento de darle mis datos sobre mi vida personal a Facebook o Google, que a ningún estado “democrático”… Ellos al menos tienen el objetivo de ganar dinero y saben que no lo conseguirán traicionando mi confianza en ellos… De los políticos no sé si podría afirmar lo mismo.
Uno de los aforismos del ciberpunk español era: “no pongas en un email lo que no pondrías en una postal”. Es decir, el mail es leído por un servidor y la postal por el cartero. Un cartero que estaba pagado por el estado, por cierto, o entregaba las cosas al portero, el gran hub de información de todo edificio que se precie. El sobre cerrado tenía su fuerza, había que violentarlo para saber lo que hacías.
Cuando trabajé con el mítico Josh Harris estaba empeñado en venderle a las telecos un servicio en el que todo el mundo grababa sus conversaciones telefónicas para retenerlas de por vida. Él era uno de los creadores de la tendencia “privacy is overrated” y creó un gigantesco proyecto cultural que se llamó “We Live in Public”, un happening con documental incluido en el que mostraba mucho antes de Gran Hermano de lo que era capaz la gente con tal de ser conocida y amada (u odiada, la otra cara de la misma moneda): yo creo que si Hitler naciera hoy, sería una estrella del tipo Aída Nizar.
A donde quiero ir: la tendencia del mundo digital es doble. Por un lado conduce al exhibicionismo sin rubor (sólo hay que ver el funcionamiento de los sitios porno alimentados de contenido de los propios usuarios) y, por otro, a la búsqueda del control de los datos para poder evitar las consecuencias desagradables. Ya sabes, si es gratis, el producto eres tú. Como con un banco, dicen algunos.
En realidad esa coña del “personal data tracking”, que en inglés todo parece la leche, no es más que un listado con apuntes de cosas que dices que has hecho o que te pasan. Vaya, en español se llamaba diario; conozco gente que pegaba hasta las entradas de los cines. Pero lo cierto es que no es “personal” sino perdido: no hay control de tus datos ni en Facebook ni, a pesar de algunas cosillas que alivian, en Google. La postura es resignarme o hacer un uso inteligente de lo que, necesariamente, es trazable. Y, si es trazagle, soy predecible. Esto se parece más a Orwell que a Huxley. Pero creo que es mejor irse a Bruce Sterling o William Gibson, príncipes del ciberespacio.
Me quedo con la segunda. No es verdad que la transparencia absoluta sea liberadora: liberarte de falsedad, sí. Pero todos necesitamos rincones a oscuras donde no se sepa lo que pensamos, lo que queremos y lo que amamos y tememos. Sobre todo lo que tememos. La consecuencia sólo puede ser tener un concepto no sólo inteligente, sino suficientemente desarrollado de lo que es tu identidad. Sólo un loco o un ignorante (ahora mismo la mayoría de los usuarios) puede regalar esto y ceder el control pleno a los cachivaches que mencionas.
Todo muy guai y allá los demás: pero he visto pasar al ICQ, al IRC Hispano, a Geocities, al Messenger (por cierto ¡sigue instalado en tropecientos mil ordenadores!), a AOL, a Compuserve, a Lycos – seguramente, a Yahoo – y a MySpace. Y recuerdo cuando Ning era la de dios. Siéntate a ver pasar el cadáver de tu enemigo, que se dicen que dicen los árabes. Que no hemos visto nada aún y son momentos que se perderán como lágrimas en la lluvia: he visto cosas que tu, nunca has visto, le diré a mis sobrinos. Yo seguiré teniendo mi identidad en mis propios entornos por mucho sacrificio que toque. Renuncié a Messenger (uno es de la generación antimicrosoft, para verse ahora atrapado en la manzana) y no me pasó nada. Sólo me relacioné con los que quisieron emigrar a algo más razonable como era gmail, que ya no lo es. Y en mi Jabber están mis colegas auténticos (gtalk, va con Jabber, que es una ventaja).
Sólo queda ver si vendrán los hijos de los veinteañeros de ahora y dicen que no quieren estar en la red de sus padres.
PD: no, yo tampoco veo la publicidad en Facebook como branding. Y más risa me dan los que ponen su dedazo de “me gusta” en el anuncio. Uno, que es eremita digital.
Gonzalo,
- No sé quién es Aída Nizar.
- “Personal data tracking”. No sé si hablamos de lo mismo. Que es una tendencia tecnológica que va a cambiar “en algo” nuestras vidas, no lo digo yo. Tiene poco que ver con un diario. Si yo soy capaz de registrar “sin esfuerzo” TODO lo que me pasa, mi vida cambia. Insisto, es bueno leerse Funes el Memorioso para entender cómo cambia la vida. No siempre para bien. En cualquier caso, se ha demostrado muchas veces en el ámbito de la calidad industrial, que el sólo hecho de registrar un dato periódicamente y ponerlo a la vista de todo el mundo, sirve para producir un cambio de tendencia o un cambio de actitud. Yo hablo de que nuestro peso quede registrado para siempre en nuestro iPhone, o que nuestro médico acceda continuamente a nuestra ingestión calórica diaria (en tiempo real y con acceso a históricos). A lo que tú llamas “coña”, yo lo doy un peso específico en el ámbito de los cambios tecnológicos que nos afectan en nuestros hábitos y rutinas.
- Sigo reivindicando a Huxley en el curso de los acontecimientos a los que estamos asistiendo.
- Coincido contigo en que necesitamos espacios “privados” en el desarrollo de nuestra identidad. Pero eso no tiene nada que ver con hacer públicos los kilómetros que corremos por la mañana. Y dos, no entiendo por qué sólo un loco o ignorante le regalaría esos datos a nadie. Debe ser, claro, que encajo perfectamente en una de esas dos categorías.
- Que tú hayas renunciado a Messenger no tiene mucho que ver con Messenger, ni con el ocaso de Facebook.
- No entiendo bien por qué no ves lo del branding en el concepto Facebook Fan Page + Facebook Ads… Necesitaría que me lo explicaras mejor, que en dos semanas me entrevistan y tengo que decir algo coherente !!! ;-)
JODER cómo me ha molado tu comentario, tío. No dejes de hacerlo, porfa. Prometo ir más a tus territorios y meterte alí algún dedo en el ojo. Estos destellos me hacen recuperar la fe en los blogs y en la blogosfera que conocimos… ¿Ponemos en abierto el SocialCast de una puta vez?
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Hola Fernando,
Comparto tu parecer sobre el cambio que está posibilitando. La vertiente más social de la red está transformando el mundo en muchos aspectos, la forma en la que colaboramos, compartimos o nos relacionamos. ¡Vendemos…? También, y que a la postre no es sino un cambio en el papel que los ciudadanos creíamos asignado… El calado es tal… ¡Afecta a la forma en la que percibimos nuestro entorno! Hay una toma de conciencia como colectivo, es un redescubrimiento de la tribu, el grupo, en el que el sentido de pertenencia adopta nuevas formas.
El recelo, -es verdad, es un mal contra el que luchar-, motivado por la noción “vamos a registrar toda tu vida” no está racionalmente justificado. Intrínsecamente no hay nada de positivo o negativo en el hecho de compartir unas fotografías o ideas con unos amigos. No es que sea muy joven, ni muy mayor, pero sí tengo bien delimitados los límites de lo público y lo privado. He aquí mi temor, la erosión de un límite que nosotros por mayores tenemos pero que generaciones posteriores puede no desarrollen. Incluso en esta tesitura no habría motivo para alarmarse… ¿O, sí? Es decir, nuestra vida ha de ser pública, han de ser públicos y notorios los comportamientos y actitudes… Esto, más allá de la metáfora que planteas, que creo ingeniosa, me parece terrible. Hay un matiz, ¿las fotografías, algunos post y tuits, lo que leo, o los lugares a los que voy son sinónimo de una vida…? Hay una perversión en dicha pretensión, y una confusión en los porqués… Pondré un ejemplo, Halloween… Halloween, la fiesta. Esa que se extiende como reguero de pólvora. No hay nada de malo en celebrar Halloween, en salir a tomarse unas cervezas, disfrazarse o pedir caramelos o tratos. Halloween es la versión anglosajona del día de difuntos o de todos los santos. Mi pregunta es, puede darse la circunstancia de que únicamente se conozca la versión festiva, cinematográfica y divertida del día de difuntos sin que tenga otro significado. El rito o la celebración se queda en un artefacto estético vacío de contenido.
Este escenario dinámico y excitante, este camino, no está exento de riesgos… El momento es crítico y conviene tener unas mínimas cautelas. Por otra parte no quiero sino poner un contrapunto.
Sobre la importancia del análisis que haces, me parece acertado, atrevido, dicho sea como halago, y complejo. Y lo hago por el siguiente motivo, en este caso concreto y en estos días, Steve Jobs. Son personas concretas, determinados actores (Facebook, Google, Amazon), los que hacen avanzar a la sociedad. Las personas, como colectivo, lo único que hemos hecho ha sido ir adoptando unos hábitos o usos.
Respecto a publicar el comentario en fernandopolo.com, con gusto, siéntete libre de hacerlo. Qué bueno haber podido contribuir.
Gracias y un saludo
Nacho
…
¿Por quién me toma, forastero? Yo siempre comento cuando me pica el gusanillo ;-)
¿Aída Nizar? Una estrellita del mainstream: una hija de Gran Hermano. Una personalidad brutal capaz de crear un discurso absolutamente emocional y de dejarte pegado a la silla… con conceptos que, en política, si la hiciera, serían puro populismo. Si relees los relatos sobre el nazismo o repasas los propios vídeos de los discursos del Fürher recordarás cómo la gente recuerda el magnetismo brutal de sus discursos. Sin cultura popular y proliferación de medios (incluyo la red) es un tipo de psicología que es capaz de convertirse en otro monstruo. Pero esto es una anécdota para el café.
Vamos con los ignorantes y los locos. “Tus datos” y su “control” se está convirtiendo en uno de los temas centrales de lo que serán los conflictos del mañana. Y ya hablo de pura sociología, no de la frivolidad de un servicio determinado. Y aquí hay dos posibilidades: o la intimidad es totalmente imposible (postura Josh Harris) o se buscan espacios donde haya datos preservados de la mirada ajena. Seguramente, lo primero es inevitable y, lo segundo, sólo posible con una conciencia extraordinaria del valor de los datos para disponer de tu propio almacenamiento y un entorno institucional donde su tratamiento esté altísimamente regulado y enforzado… aunque que seguirá siendo un riesgo.
Ese “personal data tracking” es tu intimidad pura y dura. Si tu iphone registra tu peso y tus constantes vitales lo mismo termina siendo capaz de predecir tus enfermedades. Bueno, lo mismo no. Seguro. La tendencia hacia la instalación de microchips en el cuerpo es una realidad, mucho más que ” a ver qué pongo en Facebook”. Puesto que esos datos no se van a grabar en tu servidor (y, desde luego, se transmitirán por una red de telecomunicaciones espiable, todas lo son) están en manos del Facebook de turno al que, aunque le has dicho que eso no se comparta, él ve. Y, si lo ve, lo usará: cuando Paloma Llaneza dice que FB sabe si eres gay antes de salir del armario (bueno, google ya también al meter la trazabilidad “social” de las búsquedas), es porque tiene los datos para predecir tu conducta y tu estilo de vida. Se lo estás diciendo tu, como se le dice a las pitonisas para que te hacen creer que han acertado y ya la ves capaz de predecir tu futuro solo porque, sin tu saberlo, le has contado tu pasado.
En estos casos, nos ponemos al borde de la paranoia. Porque, simultáneamente, si el servicio adquiere una reputación de emplear tus datos como no es debido, la gente lo rehuirá. La pregunta es qué pasa con lo que has dejado. Los gobiernos han creado leyes para poder acceder a los datos de las personas que gobierno y empresas conservan en sus archivos. No es un acceso fácil: es caro y burocrático. ¿Por qué? Ninguno quiere renunciar a usarlos… en tu contra: es información sobre ti para poderte hacer “publicidad” o ejercer coerción. Para bien o para mal, una pérdida de soberanía personal peligrosísima en ausencia de gobiernos no te diré democráticos, sino al menos sometidos a opinión pública. El desarrollo de buenos algoritmos y técnicas de perfilado está muy atrasado en su aplicación práctica, así que el consuelo que teníamos de que ya lo dábamos a Visa y al banco, se está desvaneciendo: simplemente no había capacidad de computación ni inteligencia para procesar de modo efectivo la capacidad de “data mining”.
Así que yo no voy a colocar los datos de mis carreras, de mis análisis de sangre, de lo que crece mi niño, de mi salario y mis transacciones (oye, pregúntale a tu peluquero si le cuenta a Hacienda si tu corte de pelo ha existido, lo que no sé es si el peluquero pactará contigo que no lo metas en el data tracking asociado a Foursquare, que puede que le inspeccionen al ver el numero de checkins y si cuadra con sus ingresos) en un espacio en el que no soy dueño. Sorry. He empezado a dejar muerto Dopplr, no porque nadie lo usaba para lo que presuntamente era, sino porque lo que me gustaba, que era el archivo de aviones y trenes… lo puedo tener – y lo tengo – en otro sitio. Cierto, lo tiene American Express, pero se basa por lo menos en que un tercero no entra y lo ve.
¿Te fías más de Facebook y Google que del gobierno? Yo no lo haría, porque están sometidas a las leyes federales y dan datos de cualquier ciudadano incluso no norteamericano, cosas que deben hacer incluso por cuestiones de “seguridad nacional”. Tampoco es casualidad que los fondos de capital riesgo de la CIA estén invirtiendo en software de tracking de las redes sociales. Y no solo la CIA. Sé de otro servicio más cercano de primera mano. Y luego venden los datos para usos negros de la publicidad, qué caramba. Yo estoy a la espera de la llegada del gran hack y que se publiquen los datos del DNI electrónico: yo me niego a usarlo.
¿Complicado no? Un loco es el que sabiendo los problemas que tiene la gestión de los datos no adopta un criterio. Un ignorante es el que publica toda su vida y no sabe lo que sucede tras la publicación. En serio: no pongas nada que no pondrías en una postal. En mi Facebook y en mi Google+ sólo hay enlaces a mis sitios. En mi Twitter, chascarrillos o enlaces a mis sitios. Restaurantes a los que voy y sitios que visito… sí, de vez en cuando. Y cada vez me lo pienso más. Pero no le digo a FB si estoy soltero o casado, ni la edad real que tengo, ni siquiera la edad… aunque le pueda dar al botón de “no compartir”. Es que, si lo pones, ya lo has compartido.
Por cierto, lo que dices de la calidad industrial, es cierto ¡dímelo a mi!. Pero mira: yo tengo un amigo que anota su peso todos los días con un lapicero en la pared. Lo visualiza, pero no lo cuenta. Y hace el mismo efecto.
[...] quisiera entrar en este post en consideraciones sobre el conocimiento que Facebook almacena sobre nosotros y las implicaciones que esto tiene y puede tener en el futuro. Tampoco querría [...]
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[...] para ello se puede usar el “social sign-on” de las plataformas sociales y tecnologías como el Open Graph de Facebook. Por supuesto, desarrollar perfiles sociales corporativos o crear “Facebook stores” son [...]
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