Siguiendo la máxima de que en Internet todo se puede medir, últimamente mi vida se está llenando de números. Número de followers, de menciones, de fans, de visitantes únicos, etc. Los números tienen un curioso magnetismo que engancha a la audiencia. Quizás su objetividad, su rotundidad o la sencillez de su significado sea la clave de esta atracción.
Pero los números no son todos iguales. No son lo mismo 315 caballos corriendo por una verde pradera, que los también 315 caballos de un deportivo por la autopista. Esto nos deja muy claro que más importante que los números son sus apellidos. Como en todo, también hay cifras que tienen apellidos de rancio abolengo. Los kilómetros, los litros o los grados centígrados son de los apellidos más ilustres. Otras familias son mucho más jóvenes pero irrumpen con fuerza en nuestro mundo del marketing online, por ejemplo, la tasa de rebote o los leads.
En social media todos los días se crean nuevos apellidos, buscando esa métrica que gane la batalla y se asiente como la medida perfecta. Incluso hay números paridos por máquinas de las que heredan el nombre. Números que, basados en complejos algoritmos, se independizan del sentido común y no pueden ser puestos en duda. Hacerlo es propio de soberbios. Sería ir en contra de una computadora y, por lo tanto, del mismo progreso.
Cuando analizamos los medios sociales, tenemos que ser conscientes que estamos observando la comunicación entre personas y estudiando discursos. Debemos tener en cuenta que la gran mayoría de las empresas utilizan estos medios para hacer branding.
Si en las estrategias hablamos de posicionarnos en la mente del consumidor, convertirnos en influenciadores para una temática concreta o llegar a comunidades específicas que puedan consumir o prescribir nuestra marca, necesitamos un tipo de análisis cualitativo que sea capaz de ir más allá de los grandes números y explicar las lógicas, causas o motivaciones que están detrás de los hechos.
Desde luego medir es fundamental para descubrir regularidades y hacer comparativas, pero creo que en las lecturas rápidas que hacemos cada día, los números se toman como hechos objetivos y pocas veces valoramos de dónde salen, cuáles son sus fórmulas, cuál es su posible interpretación o, en definitiva, para qué nos sirven en nuestra toma de decisiones. Aunque contar repeticiones es fundamental para validar las hipótesis, el fin último es saber por qué ocurren las cosas y cómo podemos cambiarlas.





un poco flojo el post…¿’captain perogrullo’?:P…
La verdad es que es una idea que puede parecer obvia pero creo que en el día a día perdemos esta perspectiva.
Seguro que seguiremos profundizando en este tema. Si quieres sugerir algo, se agradece ;)
Felicidades, me gusta especialmente esta frase, me lo llevo para el perfil de Nethunting para compartirlo;)))
“Cuando analizamos los medios sociales, tenemos que ser conscientes que estamos observando la comunicación entre personas y estudiando discursos. Debemos tener en cuenta que la gran mayoría de las empresas utilizan estos medios para hacer branding”
G.
[...] Marcos Piñero operaciones Redes Sociales Posicionamiento, Redes [...]
Gracias Gema por tu comentario. Me alegra que te resulte de utilidad ;)
Tus dos últimos párrafos son, a mi modo de ver, los fundamentales.
Ciertamente, se necesita análisis cualitativo, pero apoyándonos en los números y con los ratios adecuados, podemos acercarnos bastante.
Y sobre el final, pues sí, a veces acumulamos números sin más, en una especie de síndrome de Diógenes que no nos lleva más que a la parálisis por el análisis (o a ignorar los números)
Los números en toda acción son fundamentales, pero más fundamental como bien dices es interpretarlos y saber dar a cada cual la verdadera importancia que tiene.
Gracias Iván y Germán por vuestros comentarios.
Siguiendo lo que planteáis es importante transformar los “datos” en conocimiento para que sea útil para la toma de decisiones y el diseño de estrategias.
Saludos!