Por alguna razón, los atentados del 11-S generan una atracción irresistible para algunos publicistas. La muerte violenta de 3.000 personas parece un buen argumento para impactar y lleva aparejada una dosis de demagogia, ya que emplea un símbolo de la vulnerabilidad de EE.UU., a pesar de su poder militar y económico.

A punto de cumplirse ocho años del ataque terrorista, ha saltado a la luz una campaña encargada por WWF a la agencia DDB Brasil. Los creativos decidieron una vez más, poner en la balanza a los 3.000 muertos del 11-S y a los más de 20.000 del tsunami de 2004. Animan al receptor a respetar y preservar a un planeta tan poderoso mostrando decenas de aviones sobrevolando Manhattan para emular los atentados de 2001.

El escándalo, claro, no ha tardado en llegar, sobre todo cuando la versión impresa de la campaña fue premiada en The One Show. Poco después, trascendió un vídeo que terminó de empeorar las cosas.También fueron presentados a los premios de publicidad de Cannes, donde pasaron sin pena ni gloria.

Los presidentes y las páginas web de WWF y DDB Brasil se han disculpado a lo largo de esta semana, contradiciendo la postura inicial de ambas compañías en las que atribuían el daño a un equipo de creativos jóvenes que ya no trabajaban con la agencia. WWF mantiene que nunca aprobó el anuncio. En definitiva, cliente y agencia han tenido que disculparse. Un completo fracaso.

Por otra parte, la pieza resulta espectacular. Siguiendo la línea de sus últimos trabajos para WWF, DDB Brasil ha cuidado mucho el trabajo y han optado por la mezcla de impacto y terror para apelar a la audiencia. Otras veces, lo han hecho bien. Pero da la impresión de que se han dejado llevar por la necesidad de continuar con su estilo a toda costa y han perdido el norte: el terrorismo no tiene nada que ver con el calentamiento global. Y eso, al receptor, le rechina. El resultado es la pérdida de simpatía por WWF, (“WWF relativiza los atentados para ganar suscriptores“?, podemos pensar ante la pieza) precisamente el recurso más preciado para una ONG ecologista.

Dicho esto, ¿a qué viene la obsesión con el 11-S? ¿Cómo nos sentiríamos si hubieran empleado el 11-M? Y, ya puestos, ¿por qué no lo comparan con las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki? Quiero dudar que nadie se vaya a atrever de nuevo a pesar los muertos de las bombas con ninguna otra catástrofe o causa, por muy buena que sea.

La incapacidad de una de las mayores agencias mundiales en emplear los atentados en sus campañas no quiere decir que sean un tema tabú. Los casos que conozco han fracasado siempre por la misma razón: demagogia miserable. Pienso, sin embargo, que una campaña que nos hiciera reflexionar sin ceder en el respeto que la tragedia nos merece, que nos aportara algo más, podría pasar a la historia de la creatividad. Representaría lo mejor de la publicidad. Y me encantaría vivir para verla.

Vía | AdFreak
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3 comentarios a esta entrada

  • Mariano el 07 Sep a las 18:34

    continuos sucesos como este me hace pensar si apelar a la polemica es falta de creatividad en algunos casos…

  • Pablo Veyrat Pablo Veyrat el 07 Sep a las 18:58

    Sí, estoy de acuerdo. Acostumbrarse a lo fácil.

  • dG charly23 el 09 Sep a las 13:38

    me parecio una excelente campaña, aun en tragedias se puede aprender, el mensaje final es clarisimo, la comparacion mientras mas polemica sea mas exitosa es, obvio bien aplicada, aca no se estan burlando de nadie simplemente buscan concientizar, quizas paso sin pena y sin glora porque los yankis estan suceptibles.
    alguna vez no pensaron que nosotros somos los terroristas con el medio ambiente?