El bebé lleva horas llorando. Los padres no saben qué demonios le ocurre. Exasperada, la madre lo coge  por lo hombros y lo zarandea de atrás a adelante: “¡Cállate ya de una vez!“?. La cabeza del bebé se bambolea con tal fuerza que su cerebro inmaduro se estrella contra las paredes del cráneo, causando lesiones en varias zonas. El cuello y otras vértebras se lesionan y, fruto de la presión intracraneana provocada por el movimiento brusco, aparecen hemorragias en la retina. Se conoce como síndrome del niño agitado y mata a varios niños cada año, además de dejar secuelas cerebrales de por vida en mucho otros ¿Podemos usar esto como reclamo publicitario para vender camisetas? ¿Es legítimo recurrir al humor en este caso?

Prueba viviente de que mi madre es fácil” o “Me van las tetas” son dos lemas que la marca de camisetas australiana Cotton On, especializada en poner lemas humorísticos  y polémicos en sus productos, sacó en julio pasado en su línea de ropa infantil y de bebé. Levantaron polémica, pero lo que llevó a la blogger Mia Freedman a protestar y convocar una campaña de protesta y boycott a la marca, fue la indiferencia de la marca a la queja de una de sus clientes por el siguiente slógan: “Me agitan“?.

El error de Cotton On está claro y ya lo hemos tratado en varias ocasione: ningunear a una clientela con medios para hacerse oír y emplear los Social Media como mero canal publicitario. En horas, el “hashtag“? “#cottononisick“? (Cotton On es enfermizo) se hizo muy popular, y correos iracundos de madres y padres llovieron sobre la dirección de contacto de la empresa.

Los medios australianos cubrieron la noticia y, sin haber respondido a sus clientes, la marca tuvo que retirar la línea de camisetas y emitir un comunicado lamentando haber ofendido a nadie. Una nueva víctima de su no comprensión de los Social Media. De haberlo hecho, podrían haber apagado el fuego mucho antes e incluso haber salvado buena parte de la colección (y de su reputación, estas cosas quedan para siempre en la Red).

¿Dónde están los límites?

Pero la cuestión es dónde quedan los límites. Desde un punto de vista meramente práctico, donde nuestro target no se ofenda y no cree problemas. Pero, ¿cómo localizar la frontera entre inteligencia y la ofensa cuando, en el siglo pasado quitamos la autoridad sucesivamente a los dioses, a los padres, a los políticos y, en general, a cualquiera que se arrogara legitimidad moral para discernir entre el bien y el mal? ¿Dónde mirar para encontrar los límites? Tenemos una audiencia fragmentada en cuanto a sus vacas sagradas y, a veces, muy receptiva a hacer burla de las creencias de otros.

Por otra parte, cada grupo tiene herramientas para hacerse oír, pero no logrará provocar una reacción general contra la marca si sus quejas no son vistas como legítimas por un sector amplio de la población ¿Dónde reside, entonces, este núcleo de creencias intocables que evoluciona en cada sociedad? Por ejemplo, la violencia doméstica era un tema aceptable para caricaturizar a principios de lo 90. Hoy ya no lo es. ¿Qué pensáis? Continuaremos (pero me gustaría conocer vuestra opinión).

Vía | WebInkNow

7 comentarios a esta entrada

  • saasmania el 19 Sep a las 08:27

    El limite empieza por tener claro que no todo vale. Confudimos la libertad de expresión con la desconexión completa del mundo social en el que vivimos y para mi este es el problema. Tirar de conciencia, que es la que sabe hacer las cosas bien, y de la empatía debe la solución.
    Saludos.

  • isabel el 19 Sep a las 14:56

    En mi opinión el límite lo marca el respeto primero, a la humanidad, entendida esta como el denominador común subyacente debajo de capas y capas de diferencias religiosas, políticas, culturales y sociales; y después a sujetos particularmente frágiles (bebés, en este caso). En la sociedad del bienestar tendemos a olvidar que existen muchos individuos sin voz (en el postestructuralismo se les llama “el otro”). Además, etiquetas como “target”, “nicho de mercado” y demás jerga del oficio nos impiden ver a las personas. La libertad de expresión es un derecho universal que todos tenemos para denunciar injusticias, no una herramienta para vender un producto.

  • Martin R el 21 Sep a las 08:02

    Puede parecer un poco carca, pero creo que aciertas en que no hay referentes morales y valores como antano.
    Por supuesto, no voy a hablar de un Dios que promovia desigualdades, de un poder politico desconectado de la realidad o de un sistema familiar que se desmorono hace ya tiempo. Pero si podemos hablar de como se valora a dia de hoy la mediocridad, la frivolidad, el escepticismo.
    Nuestras “creencias intocables” se reducen a nuestro entorno inmediato. Todo lo demas no nos preocupa o no nos afecta, con la unica salvedad de lo que nos atemoriza. El miedo sigue siendo la mejor forma de movilizar a las masas por una causa. Todo lo que tenga que ver con el miedo (terrorismo, violencia, inseguridad ciudadana…) hara que el ser humano reaccione y se movilice. Y que no repare en gastos, tambien.

  • eTc :: El blog de Marketing en Español » Blog Archive » Maltrato infantil: ¿el límite de la creatividad? (y II) el 21 Sep a las 10:58

    [...] hubo otra polémica por un siniestro anuncio sobre Hitler y el sida y, el otro día, presentamos camisetas que se burlaban de los bebés agitados. Los tres trataban de emplear la muerte o el sufrimiento de otros como reclamo, al que [...]

  • miguel el 21 Sep a las 18:07

    pufffff…complicadísimo tema que tocáis. Me recuerda a la clásica crítica que se le hace a Wikipedia: una enciclopedia que nace del consenso a menudo se ve obligada a pulir las aristas de una realidad que no siempre es agradable ni deja siempre en buen lugar a sus protagonistas.
    El humor a menudo es igual. No hace prisioneros. Y con cada vez más colectivos con una buena voz para protestar, la creatividad se va a ver constantemente vigilada. Lo mismo acabamos siendo todos más serios que la bragueta del papa, y les da a nuestros hijos por resucitar el punk

  • ofelia el 22 Sep a las 06:36

    Hace años que hubo una campaña publicitaria de Benetton en la que utilizaban la imagen de enfermos terminales de sida. A mí me producía rechazo pero tuvo bastante éxito. ¿qué es lo que marca la diferencia para que una cosa así funcione?

  • isa el 30 Sep a las 11:38

    Benetton inauguró una época en la que todo vale para suscitar una emoción (hasta la repulsión vale). No voy a discutir sobre si es lícito o no, porque creo que eso depende de la ética profesional de cada uno. Lo que sí es indiscutible es que es efectiva. Supongo que hay profesionales a los que la creatividad les llega hasta ahí. Lo que a mí como ser humano me parece juego sucio es que se utilicen resortes de ese tipo para vender un producto y no nos engañemos: eso no tiene nada que ver con denunciar injusticias. Para mí es fivolizar situaciones en las que no me haría ninguna gracia estar.

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