Nick O’Neil comparte desde Social Times su pasión por las historias, y las considera la clave del éxito de la marca personal y de la influencia en las redes de contactos. Asegura que lo ha intentado todo: técnicas de “copyrighting“?, psicología aplicada al marketing y estrategias de mercados. Y su única conclusión es que una historia que se quede por cualquier razón en la memoria de los que la oigan puede obrar milagros, ya que los contadores de historias también son recordados y apreciados.

O’Neil se refiere al aspecto emocional de las historias. Cita los casos del joven empresario vinícola Gary Vaynerchuk y del creador de Honda, Sohichiro Honda. Las clásicas historias de millonarios que partieron de la pobreza y llegaron a lo más alto nos fascinan a todos (como los cuentos de hadas) y despiertan nuestra atención y curiosidad. Además, crean un cierto vínculo emocional con el producto. Una moto de Honda deja de ser una moto más, una vez conocemos la pintoresca historia de la marca.

Sin saberlo, O’Neil ha citado uno de los elementos más poderosos de la memoria humana para favorecer el recuerdo: la narración. Las historias, desde que la primera fogata dio ambiente para contar batallitas, contienen una serie de elementos clave que todos conocemos y que nos ayudan a recordar mejor. Ejemplo de ello son todos los tratados sobre el cuento y la literatura clásica que citan a un personaje protagonista como figura principal y que parte de una situación que se ve alterada. Una vez superadas las dificultades que las circunstancias u otros le oponen, alcanza un bien deseable y, crecido por la experiencia, disfruta de los bienes adquiridos.

La mente humana está programada para reconocer estos y otros elementos. De modo que si somos capaces de proporcionárselos rápida y eficazmente en los primeros momentos de nuestro mensaje, tendremos un buen trecho recorrido a la hora de fomentar el recuerdo. Como ventaja adicional, tendremos el ya conocido apego afectivo.

Si no tenemos una buena historia propia que contar, basta con encontrarla y crear un universo de historias con las que puedan identificarnos. El resultado es parecido. Y quien no lo crea, no tiene más que hacer memoria de quiénes le contaron las mejores historias que conoce. Seguro que no encontrará muchas dificultades.

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8 comentarios a esta entrada

  • Martin R el 14 Sep a las 16:32

    Wow, ahora que lo dices, es cierto. Lo interesante que es una persona con una leyenda, o con una historia…

    A mi se me viene a la cabeza la historia de Amancio Ortega, en Galicia al menos esta un poco mitificado y es como un semi-dios, con un halo de misterio… Si Ortega no hubiese partido de donde partio, no seria tan admirado hoy en dia. Quiza sea porque todo el mundo ve enel la encarnacion de los suenos y anhelos particulares de cada uno… A quien no le gustaria ser Amancio Ortega…

  • eblanko el 15 Sep a las 09:56

    Muy de acuerdo. En general el cliente se queda con historias. Y no sólo de los CEOs de sus compañías. Se pueden narran historias de amor (fusiones y adquisiciones), de guerra (competencia dura), de David y Goliath (lucha contra el grande. O ayuda al pequeño, según toque), de héroes, etc. Hay que saber vender y explotar una buena historia para “llegar” de verdad a las personas. La narración es un potente instrumento

  • Quintus Innova el 15 Sep a las 11:51

    Muy interesante! Añadiría únicamente un matiz: el lugar de hablar “historias”, yo hablaría de “vivencias” que cuando son contadas de manera personal y auténtica, sin incorporar falsedades, sin introducir dobleces, hacen que las personas nos identifiquemos, nos reconozcamos -en mayor o menor medida- con el protagonista, empatizamos, a fin de cuentas, y acabamos haciendo nuestra la vivencia. Y todos somos capaces de contar nuestra vida. Por esto mismo, y entiendo que para bien, no creo necesario que el final deba ser siempre un final feliz, y mucho menos, que el desenlace sea hacer rico. La riqueza de la vida, afortunadamente, va mucho más allá que el dinero.

  • Maria Ripoll Cera el 15 Sep a las 22:49

    De hecho, Pablo, más que la mente, son nuestros genes quienes transmiten de generación en generación los aprendizajes básicos de la humanidad contados para que no se pierdan. Se dice que no hay más de siete historias que se reinterpretan continuamente, y toda buena historia sigue un esquema que esperamos sin saberlo y que Vogler tan bien supo explicar: Vogler, “El viaje del escritor”

  • EL “ÉRASE UNA VEZ…” AGREGA VALOR « Pure E-blanko el 18 Sep a las 09:28

    [...] las hay, créanme. Y no tienen por qué ser la típica historia lineal de los clásicos (vía El blog de márketing en Español).“la literatura clásica que citan a un personaje protagonista como figura principal y que [...]

  • eTc :: El blog de Marketing en Español » Blog Archive » Qué hace buena a una idea, o cómo hacer que tu idea perdure el 27 Sep a las 23:34

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    [...] hace unos días nos referíamos al poder de la narración para fomentar el recuerdo, hoy presentamos una variante. El hecho de que seguir un orden estándar en las historias que [...]

  • Si no tiene entido se recuerda mejor el 02 Oct a las 15:30

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