Que al mundo de los emprendedores le llegase la etiqueta 2.0 era inevitable. Lo contamina todo en este momento: web, internet, música, management, conversación, redes sociales…
¿Pero que es un Emprendedor 2.0? definiciones aparte, alguien que ha puesto en marcha empresas al amparo de la nueva burbuja de internet, que estamos inflando estos días. ¿Pero quien puede serlo?, mejor expresado, ¿quién está capacitado para emprender con éxito en estos días?
Las empresas de éxito que a casi todos nos sonarán (Hewlett-Packard, Apple, eBay, Microsoft, Google, Yahoo, YouTube entre otras) han aplicado la fórmula favorita de las empresas de capital riesgo: un equipo probado, una tecnología probada y un modelo de negocio probado. Y eso les ha llevado al éxito. ¿Qué significa todo esto?
Pues que en buena lógica, un emprendedor 2.0, capaz de aprovechar todo lo que está ocurriendo, debería ser alguien que ya ha emprendido en el pasado, que ha demostrado capacidad, que ha demostrado que sabe ganar dinero, que tiene ese perfil que le obliga a estar sin desmayo al pie del cañón. Este debería ser el favorito de las empresas de capital riesgo, de los fondos de inversión. ¿Por qué entonces buscar la inexperiencia para invertir? ¿no hará eso que la burbuja estalle con más fuerza, cuando inevitablemente ocurrra?
Si tenéis tiempo y manejo del inglés, os recomiendo que le echéis un vistazo a lo que opinan dos “opinadores profesionales” muy seguidos: Guy Kawasaki y Glenn Kelman
Pero para haceros la historia corta: jóvenes, menos de treinta, desarrollando un producto que a ellos les gustaría usar (Mike Moritz), o sea, en el garaje, equipos sin probar, tecnología sin contrastar y mercados que son misterio. Esto sólo pasa en EE.UU…





Personalmente, creo que es un error tener ese concepto.
Por un lado, nos fijamos en aquellos emprendedores que tuvieron un éxito total. Son los emprendedores a los que les ha tocado la loteria de las ideas, o quizá ni siquiera eso, porque no todos los que han tenido éxito en la aldea de Internet han de ser considerados emprendedores.
Youtube, por ejemplo, empezó siendo un servicio de intercambio de videos entre amigos. Cuando vieron que funcionaba, ampliaron la funcionalidad para permitir a otros usuarios el uso de su aplicación.
¿Son emprendedores? No. Aprovecharon las nuevas tecnologias para desarrollar una herramienta de éxito.
Larry Page y Sergey Brin, los creadores de Google, son realmente emprendedores. ¿Han cambiado de actitud? Si. ¿Hacia una postura cómoda? Para nada. Muy al contrario, siguen incrementando sus posibilidades dia a dia.
Además, en el emprendedurismo existen varios grados de éxito, así como de fracaso. Un emprendedor realmente va aprendiendo de sus errores, permitiendole aplicar sus conocimientos en sus futuras acciones.
Obviamente, no estoy en contra de apoyar los nuevos valores (edad tengo para ser uno de ellos) pero evitar a los verdaderos emprendedores con experiencia es un error.
Un saludo, y muchas gracias por el blog. Hace tiempo que os voy siguiendo, aunque es el primer comentario que realizo.
Muchas gracias a ti, Alex, por dejarnos el comentario ;-)
Personalmente creo que muchas de las iniciativas 2.0 no son sino nuevas caras, nuevas interfícies, nuevas maneras de abordar las necesidades de siempre.
Un claro ejemplo: Startup Schwag (http://www.startupschwag.com) es una startup que vende camisetas de startups…
No creo que eso sea negativo, en absoluto, pero habrá que esperar a ver qué sucede cuando el reciclaje no sea suficiente.
Realmente, no creo que la web de Startup corresponda a una iniciativa 2.0. Que conste que la he visitado solo por encima, pero en mi opinión, es una web que aprovecha una tecnología web 2.0 para mantener un modelo clásico de venta por internet.
Y eso es el error en mi opinion, ya que equiparablemente significaría a que el zapatero de barrio, el que arregla los zapatos y otros temas de marroquineria crease una web y no aceptase que le llegasen pedidos a traves de la web.
¿Le promociona? Si.
¿Es optima la promoción? No. Para nada. Le valdría mas seguir el modelo clásico de promoción en el barrio (vamos, el boca a boca).