Seguramente ya se habrán enterado de lo último de la ministra Salgado: el proyecto de Ley de Prevención de Bebidas Alcohólicas. Esta ley, entre otras cosas, pretende eliminar la publicidad de bebidas con más de 1,2 grados de alcohol. Hace un tiempo ya escribía yo del anteproyecto de esta ley que está causando polémica últimamente.
La Asociación de Cerveceros de España, con el fin de convencer de que la autorregulación es mejor que una ley restrictiva, ha lanzado esta campaña para promover el consumo moderado entre los jóvenes. Pero parece que les salió el tiro por la culata porque ya ha sido denunciada ante el Defensor del Menor por una terapeuta infantil juvenil. Ana Isabel Gutiérrez argumenta que la gráfica "incita" al consumo puesto que no muestra a ningún joven que no esté bebiendo… ¿A ustedes les "incita" a beber?
Vale, no me anima a dejar de beber, pero la verdad es que tampoco a hacerlo. La misma Asociación ha presentado un estudio en el que demuestran que la influencia de la publicidad sobre el consumo total de cerveza es tan sólo del 1%. Además, en una entrevista, Jacobo Olalla, director general de la Asociación, asegura que iniciativas similares se han puesto en marcha en países anglosajones y escandinavos sin éxito alguno.
Los medios de comunicación también se han unido en contra de esta ley y han lanzado la campaña "Con los jóvenes, con la libertad publicitaria" en la que promueven la autorregulación publicitaria, tal como recomienda la Comisión Europea y alegan que se está violando la libertad de expresión. Vuelvo a lo mismo, creo que la prohibición no es la solución. Aceptemos nuestros fallos y no responsabilicemos a otros de nuestros errores…
Vía (MarketingDirecto)



Pues sí, tienes toda la razón.
Las leyes de restricciones publicitarias sobre el tabaco no han tenido ningún éxito en ningín país del mundo. En España concretamente, con la prohibición total de la publicidad del tabaco, las ventas del mismo han seguido en aumento. Y tan sólo con las restricciones de consumo en empresas, algunos bares, y edificios e instalaciones públicas se ha reducido esta tendencia. Sin embargo al analizar el tema por edades, se observa como el crecimiento del consumo en la adolescencia sigue creciendo, y que es a partir de una edad adulta cuando el consumidor de tabaco comienza a dejarlo.
En el libro Buzz Marketing se analiza la epidemia social que contagia a los adolescentes y les inicia en el tabaco. Alega cuestiones clave como que la adicción está íntimamente relacionada con la genética, y que se puede probar el tabaco y rechazarlo, consumirlo sin ser adicto (fumador contento) y volverse adicto. Analiza también que lleva a los adolescentes a probarlo, descubriendo que no es la publicidad quien incita al inicio del consumo, sino una cuestión social de imitación de los adultos, de transgredir lo prohibido y de ser aceptado socialmente por el entorno.
La publicidad en un sector maduro no atrae nuevos consumidores, sino que pretende moverlos de unas marcas a otras, es decir, la publicidad del tabaco, del alcohol o de los móviles pretende generar una preferencia de marca en los ya consumidores. Los nuevos consumidores se incorporan por cuestiones sociales, ser aceptado o permanecer conectado por el entorno.
La restricción de la publicidad en este tipo de productos se ha mostrado absolutamente ineficaz para reducir sus consumos. Y además supone una merma de los derechos y libertades de los consumidores y empresas. Es una intromisión del estado intolerable, y que se realiza simplemente por una cuestión de imagen pública, que carece de fondo. En realidad no solucionarán nada, porque no interesa, los impuestos sobre el tabaco y el alcohol cubren de sobra los gastos sanitarios, recalco la palabra “de sobra”, es decir, los consumidores de tabaco y alcohol están financiando el estado de forma extra. No interesa prohibir este tipo de productos, porque además de los ingresos en forma de impuestos que generan, supondrían un grave trastorno económico y social. Así que para ganar un puñado de votos atacan a la parte más visible del problema y de menor trascendencia económica, la publicidad.
A la señora ministra no le interesa trabajar en que la sanidad sea un derecho igual para todos los españoles, total, ya ha transferido esta competencia a las Comunidades Autónomas, y ahora un español en Andalucía recibe una sanidad diferente que un español en Madrid, pese a que esto es inconstitucional. Así que tiene que justificar su sueldo de alguna manera, y que mejor que desarrollando una ley que obligará a mi empresa a despedirme.
Sí señor. La política en España es lamentable. Todas las medidas de los distintos gobiernos van encaminadas a ganar las siguientes elecciones y conseguir más poder y beneficios para esa oligocracia dominante, sin ocuparse de las verdaderas necesidades de los ciudadanos, como son la vivienda, la conciliación de la vida familiar y laboral, la violencia, el terrorismo, la educación, la seguridad, e infringiendo constantemente los límites que marcan nuestros derechos y libertades, que cada vez son más y más recortados.
Ups! Perdón, me equivoqué de libro, era The Tipping Point, en español traducido como La frontera del éxito. El análisis se desarrolla en el pítulo de conclusiones.
Pues creo que las publicidades que incitan a dejar de fumar, tomar alcohol o drogas, son en general muy malas. Posiblemente sea porque se desarrollan con pocas ganas de conseguir algo diferente a sobornar al periódico de turno, según comenta Varsavsky en un post (http://spanish.martinvarsavsky.net/general/los-empresarios-y-los-periodistas-antes-y-despuas-de-los-blogs-y-google.html). o posiblemente porque no se encuentra la verdadera causa.
Lo que creo es que las publicidades para dejar las drogas son muy poco efectivas.