Supongo que a todo madrileño que lea esta frase le sonará. Al que no le suene, es el eslogan de la campaña publicitaria del metro de Madrid. Durante todo este año, el spot Transparente ha ganado diversos premios (más aquí), y el nuevo spot, parte de la última campaña, seguramente también ganará unos cuantos. Después de las últimas reformas a la red, principalmente de la línea 3, se desplegó una campaña bastante importante que cubrió toda la ciudad con frases como: te echábamos de menos, bienvenido al nuevo metro, etc.
Hasta aquí todo muy bien, los spots son muy bonitos, sobre todo el último, que es bastante emotivo. Lo que yo me pregunto es: ¿por qué gastarse millones en campañas publicitarias si no se presta un buen servicio? Jueves 7/diciembre/2006, a las dos de la tarde, hora punta, la línea tres se queda sin suministro eléctrico. Lunes 11/dicimebre/2006, a las dos de la tarde, hora punta, la línea tres se vuelve a quedar sin suministro eléctrico. Martes 12/diciembre/2006, a las dos de la tarde, hora punta, las puertas de los trenes se quedan atascadas y se suspende el servicio "entre cinco y diez minutos". Miércoles 13/diciembre/2006, a las 8:30 am, hora punta, se quedan sin suministro eléctrico la línea 1, la 3 y la 5 "durante un tiempo estimado en más de media hora". Y esa es sólo la experiencia de una usuaria.
A lo que me refiero con todo esto es que muchas veces las empresas se preocupan más por la publicidad y la imagen que pueden crear a través de ella y olvidan lo más importante, que, en mi opinión, es que el consumidor quede satisfecho con el producto o servicio. Claro que la publicidad es importante, sino no sería un mercado que mueve miles de millones de euros al año, pero creo que debe existir cierto equilibrio entre lo que se ofrece en la realidad y lo que se promete. Vale, la publicidad no tiene que reflejar la realidad tal cual de lo que se vende, pero tampoco puede pretenderse atraer a los consumidores con grandes y maravillosas campañas si lo que ofreces es malo. Así que dejemos descansar un poco las cabecitas de los creativos publicitarios y atendamos más a la clave de una buena estrategia de marketing: lo que se vende.



Excelente post. Esto es algo por lo que todos los publicistas hemos pasado alguna vez. Llega el cliente con un producto defectuoso o que es un verdadero fiasco y quiere que la publicidad lo salve. Lograrlo es casi siempre imposible y al final solo se logra hacerle más daño a la marca.
Lo malo es que muchas veces los publicistas caemos en el juego, perdemos el norte y cuando el producto falla en el mercado, aceptamos las puyas del cliente por el hecho de haber creado una “mala campaña”.
Hay que tener la presencia de animo (por no usar un termino más castizo) de decirle al cliente que su producto no tiene oportunidad y que debe mejorarlo. Y orientarlo acerca de cuales son esas mejoras.
El tema es difícil porque muchas veces el dinero puesto sobre la mesa es muy jugoso. Pero por experiencia puedo decir que al final uno se gana el respeto de un cliente al que se le dice la verdad. Y eso termina redundando en beneficios $$$$$$.
Efectivamente, excelente post Liz. Keep the good work ;-)
En Argentina sucede lo mismo y debe pasar en todo el mundo.
El problema con productos o servicios defectuosos impacta directamente a la publicidad, yo trabajo en una empresa casi monopólica por varios motivos, pero que tiene miles de problemas con sus servicios y encima los tenemos que comunicar.
Es un tema de ética y no es serio cómo se está manejando: si vos tenés una concepción romántica de la profesión, probablemente preferirás rechazar una cuenta con problemas en sus servicios y productos, puesto que inevitablemente vas a mentir en la comunicación. Esto es sano, si todos rechazan un cliente porque lo que ofrece es mediocre, el cliente probablemente reaccione y se aleje de la soberbía que lo caracteriza.
Este es uno de los temas que se deberían tener en cuenta las Asociaciones de publicidad, en vez de protestar como chiquitos caprichosos porque el negocio es menos rentable, por el avance de las centrales de medios.
Saludos.
El metro de Madrid no vuela, se arrastra como puede y en realidad que te hace sentir cosas, como reza el nuevo eslogan. Es vergonzoso como nos intentan mostrar un metro de calidad, tal como los anuncios de las hamburguesas del McDonald. Yo creo que ni en hora que no sea punta se puede ver un metro que vuele ya en Madrid.
Por cierto la que se monto el pasado lunes dia 18 de Diciembre de 2006 de diciembre, linea 10, por la mañana, hora punta, pasara a los anales de la historia. Un tren se avería entre Principe Prio y Plaza de España, para que contaros mas los demás trenes que venían detrás…..