Con esto del auge del brand journalism, es cada vez más común leer artículos dedicados a la publicidad en los periódicos, pero el otro día leí un artículo de opinión en El Mundo que me llamó bastante la atención. Les transcribo algunas de las líneas que dan título a este post:
"La publicidad está estructurando los discursos y ritmos temporales y espaciales sometiéndolos al marketing. La publicidad reconstruye el mundo, y está creando una nueva imagen del mundo, organizado y configurado por los intereses de las grandes multinacionales: el dinero"
"La publicidad manipula al público y se justifica ante él gestionando los afectos humanos. … La publicidad con la promoción del individualismo destruye el orden social. … La mayoría de la gente se entera de la Navidad por los anuncios de turrones, de colonias y de coches. Hasta el momento, las Navidades se sirven del discurso publicitario para anunciarse; pero pronto el contenido del discruso publicitario desplazará por completo al momento elegido para anunciarse y el tiempo de la Navidad pasará a llamarse, por ejemplo, el tiempo del perfume o el de los coches de invierno. Éste es el tiempo de los anuncios de regalos…"
El artículo, firmado por Manuel Mandianes, antropólogo del CSIC y escritor, deriva en una reflexión sobre el hedonismo en el que estamos instalados. Esto hizo que me preguntara (una vez más) si la gente es consumista, sobre todo en estas fechas, por los impactos publicitarios que recibe, o si hay tantos impactos publicitarios porque los anunciantes ven que la gente consume más en Navidad por razones alejadas de la publicidad. En pocas palabras, ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?



¿Por qué ha de ser antes una cosa u otra? ¿Por qué tratamos siempre de simplificar tanto, empezando por este “científico” del CSIC? El mundo es más complejo, no hay un orden temporal unidireccional para explicar la realidad y menos los fenómenos que en ella habitan. ¿Que la publicidad afecta e influye en la navidad? claro, como todo. La publicidad afecta a nuestras vidas como nuestras vidas afectan a la publicidad que se hace. El individualismo no es fruto de la publicidad, es fruto del tipo de vida que llevamos que pide un determinado tipo de publicidad de modo que esta retroalimenta la vida individual. Vivimos en un mundo lleno de impactos que nos afectan y la publicidad es una parte de ellos. La publicidad no es mala ni buena, es parte de un ecosistema social en el que nos desenvolvemos.
Es la evolución, ahora somos homo consumidores, antes eramos homo trabajadores. El consumo es la base de la economía moderna, y esto nos llevas al individualismo pero a la vez a la necesidad de pertenencia a una tribu específica, representadas por ejemplo por marcas o por poseer artículos esclusivos.
En una economía cada vez más globalizada, cambiante, somos cada vez más individualistas y tenemos cada vez más opciones, más cosas para elegir, eso nos da la capacidad de liderar nuestras vidas y claro la capacidad de romper con lo establecido. Ya nada es fijo ni sagrado, por ejemplo la Navidad.
Cada unos es dueño de su vida y libre de hacer sus elecciones en un mundo con exceso de oferta y esto es solo el principio…
Se trata de un viejo problema ya resuelto.
Me permito también citar a El Mundo: http://www.elmundo.es/elmundo/2006/05/26/ciencia/1148628977.html
Está bastante claro que la llama surgió del consumidor, pero también que la publicidad sopla continuamente a las brasas, por así decirlo. En cualquier caso, ¿para qué sirve si no la publicidad? es evidente que su función es hacer que la gente consuma, o que consuma más, y si no lo consigue es que el anunciante tira el dinero…
Simplificar el mundo de la publicidad en esta dicotomía de intereses económicos versus sociedad, en realidad no lleva a ninguna parte, pues ambos forman parte de la misma actualidad interconectada. No creo que haya una frontera clara, ni mucho menos que un lado sea el bueno y otro el malo. Es obvio que las empresas quieren obtener beneficio, y por ello utilizan la publicidad para comunicar su oferta y vender más. Y si es Navidad y soy un turrón, recuerdo lo importante que soy para estas fechas. A mi personalmente no me gusta el turrón y por eso no compro, pero me encanta que todo se ponga tan navideño para estas fechas, y doy gracias a los intereses económicos porque este año Papá Nöel me ha regalado una magnífica cámara digital. Porque aunque sea Navidad, cada uno la vive a su manera, hay quién no la soporta por, o a pesar, de tanta lucecita. Yo quiero pensar que la publicidad está entendiendo la diversidad de la sociedad y por ello cada vez tenemos una comunicación más targetizada y con una oferta más variada, aunque no dudo que a los agentes de la comunicación aún nos queda un largo camino por recorrer…
Por cierto, que grande el poder que nos otorga el señor del CSIC que afirma que la publicidad reconstruye el mundo, en fin, ¿dónde deja eso al resto de medios de comunicación? ¿Y a la gente? Piensen en este blog, por ejemplo, creo que la voz de las personas es mucho más poderosa que la publicidad.
Sabemos que somos más consumistas. Sabemos que hay exceso de oferta y demanda más que nunca. Creo que somos nosotros quienes tenemos el control de mediar eso. Por eso doy el espaldarazo de que cada quien sabe qué hacer o controlarse a la hora del consumo.
Yo no veo que ser cada vez más individualista sea peor ni mejor. Creo que el individualismo (bien entendido), hace avanzar a la sociedad desde hace siglos. Incluso no tengo claro que ahora seamos más individualistas que nunca, teniendo en cuenta que cada vez tenemos más medios de comunicación y capacidad para establecer lazos sociales (un contacto virtual es un oximoron).
Y claro, decir memeces sobre publicidad y cosas así, es una forma de rellenar un artículo por encargo.