Hay una chica sentada en una cafetería, mirando a la calle, perdida en ensoñaciones acerca de cómo sería su vida si tuviese una familia que amar y cuidar. En ese momento ve a una mujer que saca a sus pequeños de la parte trasera de un monovolumen Toyota Sienta. La escena dura como un minuto y deja que los espectadores se recreen en el espacioso interior del vehículo. La mujer de la cafetería se imagina siendo esa madre y disfrutando el Sienta con sus hijos. Entra el anuncio en el que ese mismo personaje que introduce en un buscador las palabras “felicidad, familia, monovolumen“? y va a parar al sitio web de Toyota.
¿Esto qué es? ¿Una teleserie? ¿Un anuncio? Pues las dos cosas a la vez. O más exactamente, un anuncio dentro de una teleserie, un anuncio enlazado al contexto, o un product placement exagerado, como queráis llamarlo. Un nuevo invento japonés.
Se trata de un experimento que han llevado a cabo en Japón Hakuhodo DY Holdings, la segunda mayor agencia de publicidad de Japón por volumen de ingresos, y Yomiuri Telecasting, cadena de entretenimiento y una de las cuatro grandes cadenas de televisión del país. Se trata de una serie de anuncios prácticamente inseparables de la película, dado que forman parte de la trama. Pero hasta un punto más extremo que en el product placement, donde casi siempre aparecen como algo circunstancial. Creo que la película El mundo de Wayne Wayne’s World y sus parodias de product placement podrían darnos una idea aproximada de cómo funciona la cosa.
Se ve que en el país del sol naciente ya existen otros formatos que mezclan publicidad con el contenido televisivo, como los “dramercials“? (publidramas) que desarrollan un argumento en distintos anuncios y los “promercials“? (publiclips) que mezclan videoclips promocionales de grupos actuales con anuncios y se ponen tanto en programas musicales como en bloques publicitarios.
Un hombre maduro se acoda en la barra de su bar habitual para descargarse de sus penas de amor con su camarero de siempre. El camarero le ofrece una copa del whisky de malta Suntory y entra en una divagación metafísica comparando el whisky Suntory con la vida misma, mientras el logo se deja ver en una esquina de la pantalla.
¿Seguiríais viendo una película así? Eso es lo que se plantean en Toyota, según un ayudante del director del equipo de publicidad y marketing, “tememos que los telespectadores y posibles clientes puedan sentirse traicionados“?. Además, estos anuncios cuestan al menos un 10% más que la publicidad convencional, como para que al final la gente termine casi por rechazar a la marca.
(Vía Wall Street Journal)
PD: Resulta que fui una de las usuarias beneficiadas por la campaña de Philips reseñada aquí hace poco y por eso pude acceder al artículo. Ahora no está accesible. Me enteré vía AdPunch.



Sin duda, pienso que esto se puede estirar hasta el infinito. Lugares y situaciones en las que insertar publicidad hay millones. Al final las séries o las peliculas estarán protagonizadas por personajes de spots creados por las marcas.
De hecho Burger King ya ha “personificado” a su rey y lo ha hecho protagonista de varias campañas que incursionaban en la realidad de los medios (en vez de en la publicidad). De ahí a que salga en una película hay un paso.
El punto es que no paramos de consumir, somos una especia que nos especializamos en consumir.
Ahora recuerdo aquel capitulo de Futurama donde la publicidad se introducia en los sueños…
Este caso me ha llamado la atención, pero por lo burdo que es. Enseguida me han venido a la cabeza casos de producto placement “extremo” más exitoso, también con vehículos:
-El DeLorean de “Regreso al futuro”. ¿Alguien se imagina mejor tratamiento para tu coche que ser una máquina del tiempo cool y divertida?
-El Ford Explorer de “Parque Jurásico”: además de otro icono, un buen rato de peli convertía en protagonista la resistencia del vehículo ante el ataque de un T-Rex. Claro que no decía nada de sus frenos y neumáticos…
-El Renault 11 que James Bond conducía en no sé qué peli de la franquicia: jaja, o cualquier Aston Martin o BMW. Siempre viene bien a tu marca salvarle el pellejo a 007…
Así, un buen montón más. Quiero decir que no son coches que simplemente “salen”, sino que cumplen una función importante en la trama y se les asigna un valor destacado.
Yo suspendo a Toyota por ser tan cutre.