Una marca de anticonceptivos desarrolló en Tailandia una campaña difÃcil, controvertida y muy llamativa. En este paÃs se tiran nada menos que tres niños a la basura cada dÃa, hijos fruto de embarazos no deseados.
La farmacéutica Schering, de la mano de OgilvyOne, realizó una campaña de guerrilla con falsos contenedores de basura. En los contenedores se instalaron detectores de movimiento que se activaban al paso de cualquier persona y que accionaban un reproductor de sonidos, que emitÃa el llanto de un niño, haciendo ver que habÃa sido abandonado dentro del cubo.
Cuando el transeúnte abrÃa el contenedor no encontraba niñ@ ni basura, sino un cartel anunciando la pÃldora de la empresa farmacéutica.
Los contenedores se colocaron en los alrededores de las universidades, lo que muestra que la campaña se dirigió a personas de cierto nivel cultural y adquisitivo. Además, el mensaje en el cubo de basura sólo remitÃa a una página web, con lo que montones de personas humildes sin acceso a la red quedaban automáticamente fuera de la promoción. Sin embargo, se puede confiar en el poder del boca-oreja despertado por lo controvertido y llamativo de la campaña.

Desde luego, las acciones publicitarias, como cualquier otras, pero especialmente éstas, van en función de las costumbres y comportamientos sociales. SerÃa inconcebible, por tanto, una campaña como ésta en un paÃs occidental porque aquà encontrar un niño en la basura es un hecho muy poco habitual.
De otro lado, hay que valorar la capacidad ‘educadora’ de la publicidad. Desde esta perspectiva, no sé si la campaña que traeis al blog otorga carta de naturaleza a la práctica de tirar niños (es el reclamo que usa) o si, con el mismo, busca cambiar los hábitos de planificación familiar… Tengo mis dudas.
Técnicamente, el target está bien adecuado porque son la misma clase de personas con la capacidad de comprar la pÃldora (finalmente es un negocio).
Recuerda que promoción y publicidad no son lo mismo. ;)
Gracias por las puntualizaciones, no está nada bien generalizar los términos.
En cuanto a la campaña en si, se puede entender como una banalización sobre un tema serio, o como una forma de concienciación. Ciertamente, no creo que quienes más niños tiren a la basura sean los universitarios, pero nunca se sabe. Pero bien es verdad que no se trata de una campaña social y altruista, sino comercial.
q locura .. no hay video? http://www.constructitos.tk